Jhon Nazareth
Poeta recién llegado
37
Arde y flamea
Flamea el sudor de la noche
Volando entre extraños y duendes
Esos que se burla de noche, de la locura de los muelles,
De los que han sido atrapados en red de hierro
Y que a pesar del mundo nada saben
Y su cabeza volará entre las mentiras que ofrecen.
Una ráfaga para desaparecerme
Me dice no tardo, espera y no de aflijas
Porque sabe que llegará el momento de cambiarme
De otros brazos a los otros momentos
De la vida a otros besos
De la entrega a otros cuerpos
Como analizando el día y la noche
Me voy de infierno.
En soledades de un muro y cuatro paredes soñando
Que el mundo llora al revés y mis pies no saben cuanto
Es saber dormir con el brazo extendido donde la caverna sufrió tantas fatigas
Es dormir el brazo con las manos extendidas
Con un beso en el amanecer
Con las manos torcidas...
La venganza de tu apellido
Saliendo de invertido, como esfumando mi salada presión
Así como cuando te rescatamos de la ida
Cuando llorabas tan tierna en brazos de mí aliento,
Como cuando te di la mano ante la traición
Y más traidora más que nada, como la piedra, cual golpe en la cara de una madre.
Las cuantas veces el respeto te faltó y te robaron tu decencia,
Hoy curas tal sanación con demencia
Haciendo trizas a quien te salvó de la muerte.
Y me quejo solo por mi llanto, el que me otorgas sin solución salina,
Ya que sois elemento de una mentira
Y el padre te dio a Dios en su mano
Para curarte del vientre: una mano cayendo y pidiendo vivir.
Somos asesinos dice el titulo de nuestra profesión.
Como si fuésemos tú y yo la venganza, la traición y el tiempo:
Teatrales, hipócritas del veneno,
¿Te inyectaron solución salina al corazón?
Teatrales en mascaras de dilema: traición, venganza y dolor en la vena.
Arde y flamea
Flamea el sudor de la noche
Volando entre extraños y duendes
Esos que se burla de noche, de la locura de los muelles,
De los que han sido atrapados en red de hierro
Y que a pesar del mundo nada saben
Y su cabeza volará entre las mentiras que ofrecen.
Una ráfaga para desaparecerme
Me dice no tardo, espera y no de aflijas
Porque sabe que llegará el momento de cambiarme
De otros brazos a los otros momentos
De la vida a otros besos
De la entrega a otros cuerpos
Como analizando el día y la noche
Me voy de infierno.
En soledades de un muro y cuatro paredes soñando
Que el mundo llora al revés y mis pies no saben cuanto
Es saber dormir con el brazo extendido donde la caverna sufrió tantas fatigas
Es dormir el brazo con las manos extendidas
Con un beso en el amanecer
Con las manos torcidas...
La venganza de tu apellido
Saliendo de invertido, como esfumando mi salada presión
Así como cuando te rescatamos de la ida
Cuando llorabas tan tierna en brazos de mí aliento,
Como cuando te di la mano ante la traición
Y más traidora más que nada, como la piedra, cual golpe en la cara de una madre.
Las cuantas veces el respeto te faltó y te robaron tu decencia,
Hoy curas tal sanación con demencia
Haciendo trizas a quien te salvó de la muerte.
Y me quejo solo por mi llanto, el que me otorgas sin solución salina,
Ya que sois elemento de una mentira
Y el padre te dio a Dios en su mano
Para curarte del vientre: una mano cayendo y pidiendo vivir.
Somos asesinos dice el titulo de nuestra profesión.
Como si fuésemos tú y yo la venganza, la traición y el tiempo:
Teatrales, hipócritas del veneno,
¿Te inyectaron solución salina al corazón?
Teatrales en mascaras de dilema: traición, venganza y dolor en la vena.