Óscar Roberto Pino Ortiz
Poeta recién llegado
Amor el amor que inmuta y que conmueve,
el que vive del agua,
el amor que se incrusta en el instante
y que amanece eterno,
como un niño,
en el linde del hielo y de la fragua.
Amo el amor cansado que se agita
en el llanto que nace acurrucado,
en el fondo del beso que dormita
o en el alba tardía de un pecado.
Amo el amor que vive en el silencio
insomne y taciturno, alborotado,
el que calla en la noche
o el que grita...
más que, a través del flujo del gentío,
encuentra la razón de su pasado.
Amo el amor que incauto se trasmuta
en eco repentino de aguacero,
la mirada indolente, turbia, hirsuta
sobre el ala de un sueño placentero.
Y de la boca
el gesto imperceptible
que suave toca...
y la luna invisible
que desde su ojo
me brinda el imposible
que temo y cojo...
y el ansia loca,
la querencia impasible,
que de ser cual la nube
tiene la roca.
Amo el amor que no ama cada día
mas no le importa,
el que renace nuevo en cada olvido,
el que alarga el deseo y que exorciza
la pasión que desnuda en la sonrisa.
Amo el amor sereno que no tiene
tiempo o premura,
pero bebe del agua peregrina
de la ternura...
Amo ese amor... que nunca comprendiste
pues quebrando los besos que te di
y los que diste
hiciste que yo parta... Y tú partiste.
el que vive del agua,
el amor que se incrusta en el instante
y que amanece eterno,
como un niño,
en el linde del hielo y de la fragua.
Amo el amor cansado que se agita
en el llanto que nace acurrucado,
en el fondo del beso que dormita
o en el alba tardía de un pecado.
Amo el amor que vive en el silencio
insomne y taciturno, alborotado,
el que calla en la noche
o el que grita...
más que, a través del flujo del gentío,
encuentra la razón de su pasado.
Amo el amor que incauto se trasmuta
en eco repentino de aguacero,
la mirada indolente, turbia, hirsuta
sobre el ala de un sueño placentero.
Y de la boca
el gesto imperceptible
que suave toca...
y la luna invisible
que desde su ojo
me brinda el imposible
que temo y cojo...
y el ansia loca,
la querencia impasible,
que de ser cual la nube
tiene la roca.
Amo el amor que no ama cada día
mas no le importa,
el que renace nuevo en cada olvido,
el que alarga el deseo y que exorciza
la pasión que desnuda en la sonrisa.
Amo el amor sereno que no tiene
tiempo o premura,
pero bebe del agua peregrina
de la ternura...
Amo ese amor... que nunca comprendiste
pues quebrando los besos que te di
y los que diste
hiciste que yo parta... Y tú partiste.