Rosita Caro
Poeta recién llegado
Tendrás que dedicarme el canto,
que sea trino en mis oídos,
el canto que despercuda
las oscuras manchas de mi alma.
Tendrás que dedicarme el canto
que sea armonía para mis latidos,
canto que zarandee mis venas,
y a mi corazón haga remolinos.
Tendrás que dedicarme el canto
con una trova que reviva
las muecas de mi boca,
o un canto en romance
que en mis pechos
desperdiguen mis negras trenzas.
Tendrás que dedicarme el canto
que llame a mis sentidos,
que abran y reabran mis ojos,
y en titilante brillo...
amen tus dedos, tus uñas y tus arpegios.
Tendrás que dedicarme el canto
que inunde mis viseras y mis riñones,
y que tras el pasar de los tiempos,
sigan en estos mis oídos,
ellos pidiendo de rodillas no se acabe
la dulce armonía de tu canto.
que sea trino en mis oídos,
el canto que despercuda
las oscuras manchas de mi alma.
Tendrás que dedicarme el canto
que sea armonía para mis latidos,
canto que zarandee mis venas,
y a mi corazón haga remolinos.
Tendrás que dedicarme el canto
con una trova que reviva
las muecas de mi boca,
o un canto en romance
que en mis pechos
desperdiguen mis negras trenzas.
Tendrás que dedicarme el canto
que llame a mis sentidos,
que abran y reabran mis ojos,
y en titilante brillo...
amen tus dedos, tus uñas y tus arpegios.
Tendrás que dedicarme el canto
que inunde mis viseras y mis riñones,
y que tras el pasar de los tiempos,
sigan en estos mis oídos,
ellos pidiendo de rodillas no se acabe
la dulce armonía de tu canto.