Engel
SOÑADOR TOCANDO CON LOS PIES EN TIERRA
El muchacho recorre la plaza
deslizándose en su skate board,
y sus cabellos dejan una irisada estela
de destellos al viento.
Esquiva los obstáculos, juega con ellos,
salta sobre los objetos con un canto de alegría
en el sinuoso trayecto de su rápido movimiento.
Ahora se pierde algunas cosas que merecen la pena:
el paso indubitado de los transeúntes
como un ojo indiscreto,
el tacto del sol sobre el asfalto,
la luz a derbi que tejen las banderas,
los aromas reposados en los bancos,
un árbol y su ardilla llenando de otoño las terrazas.
Hay un gato sonámbulo detrás de las macetas,
un semáforo que muda de piel,
la puerta helada de una cafetería,
y una ciudad hermosa a veces,
fuera de todo en lo que ya no está.
Y, sin embargo, el aguijón del día
le dice que todo es tránsito,
que, andar deprisa, no deja rastro.
deslizándose en su skate board,
y sus cabellos dejan una irisada estela
de destellos al viento.
Esquiva los obstáculos, juega con ellos,
salta sobre los objetos con un canto de alegría
en el sinuoso trayecto de su rápido movimiento.
Ahora se pierde algunas cosas que merecen la pena:
el paso indubitado de los transeúntes
como un ojo indiscreto,
el tacto del sol sobre el asfalto,
la luz a derbi que tejen las banderas,
los aromas reposados en los bancos,
un árbol y su ardilla llenando de otoño las terrazas.
Hay un gato sonámbulo detrás de las macetas,
un semáforo que muda de piel,
la puerta helada de una cafetería,
y una ciudad hermosa a veces,
fuera de todo en lo que ya no está.
Y, sin embargo, el aguijón del día
le dice que todo es tránsito,
que, andar deprisa, no deja rastro.
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