Poema V

Eleanis

Poeta recién llegado
Le debo también,
la perfección métrica del silencio,
el realismo del beso acompañado quizás
por la sinfonía de Venus,
pero no ceñida de un siglo de atardeceres.
Nada menos,
que el lenguaje del cuerpo,
cargados de algunos placeres que agravaban la realidad de la época perdida.
La línea delgada de su voz,
revolucionó la mirada del abismo,
y la paciencia que dormía en el concepto del poeta, estremeció la idea de dormir en su pecho.
Por cierto,
sigue la búsqueda del porque de su viaje.
Tengo otra idea,
quizás la fachada que adornaba su estructura, colapsó con la culpa no justificada del paseo al mar.
La cuestión es,
que el orgullo embistió el hecho de pensar que moriría a mi lado, o por lo menos que permanecería a la sombra de mi nombre.
Por lo pronto,
en lo mas hermético de mi cuerpo
guardo el calor de sus besos,
por si un día se enfría el alma.
Más no sé,
si después del invierno,
junto al fuego que quema la madera,
la ceniza del reencuentro que inquieta el pensar, mendiga la posibilidad de un amanecer bajos sus ojos.
Aún no se,
el vínculo presente de su amor por mi,
Pero le puedo asegurar,
sin presumir de mi talento,
y me toca incluir,
que no por amarlo escribo estos versos.
 
Le debo también,
la perfección métrica del silencio,
el realismo del beso acompañado quizás
por la sinfonía de Venus,
pero no ceñida de un siglo de atardeceres.
Nada menos,
que el lenguaje del cuerpo,
cargados de algunos placeres que agravaban la realidad de la época perdida.
La línea delgada de su voz,
revolucionó la mirada del abismo,
y la paciencia que dormía en el concepto del poeta, estremeció la idea de dormir en su pecho.
Por cierto,
sigue la búsqueda del porque de su viaje.
Tengo otra idea,
quizás la fachada que adornaba su estructura, colapsó con la culpa no justificada del paseo al mar.
La cuestión es,
que el orgullo embistió el hecho de pensar que moriría a mi lado, o por lo menos que permanecería a la sombra de mi nombre.
Por lo pronto,
en lo mas hermético de mi cuerpo
guardo el calor de sus besos,
por si un día se enfría el alma.
Más no sé,
si después del invierno,
junto al fuego que quema la madera,
la ceniza del reencuentro que inquieta el pensar, mendiga la posibilidad de un amanecer bajos sus ojos.
Aún no se,
el vínculo presente de su amor por mi,
Pero le puedo asegurar,
sin presumir de mi talento,
y me toca incluir,
que no por amarlo escribo estos versos.
Me ha gustado tu personal y sensible manera de escribir poesía, un buen puñado de sugerentes imágenes y certeras metáforas pueblan tus versos. Bienvenida a mundopoesía amiga Eleanis. Abrazote vuela. Paco.
 
Bienvenida, Eleanis, buen inicio en el portal compartiendo sentires en esta composición como primicia y muestra de tu buen hacer poético.

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