El Cielo de Octubre
Poeta asiduo al portal
No te quiero, empezaré el poema diciendo,
pero quisiera entrar en ti como una flor,
sedienta de vino.
No quiero tu corazón pero sí tus senos
(o tu cuello en noches de calor).
Desnuda, secreta en ocasiones,
no quiero que me vayas a echar de menos.
Beber de tu boca es tocar acordes menores,
los mayores se los reservo a tu pecho
donde cuelga Jesucristo, en su cruz estirado,
intentando alcanzar tus pezones.
Cual flor desmayada entre colmillos de hierro,
débil y olorosa, quien fuese en tu boca bocado.
No te quiero, empecé el poema diciendo,
y el poema ya se ha terminado.
pero quisiera entrar en ti como una flor,
sedienta de vino.
No quiero tu corazón pero sí tus senos
(o tu cuello en noches de calor).
Desnuda, secreta en ocasiones,
no quiero que me vayas a echar de menos.
Beber de tu boca es tocar acordes menores,
los mayores se los reservo a tu pecho
donde cuelga Jesucristo, en su cruz estirado,
intentando alcanzar tus pezones.
Cual flor desmayada entre colmillos de hierro,
débil y olorosa, quien fuese en tu boca bocado.
No te quiero, empecé el poema diciendo,
y el poema ya se ha terminado.