Recuerdos tatuados, marcados.
La memoria no perdona, casi odia.
Una y otra vez atormenta.
Mis dedos cansados de contar,
mis ojos húmedos como piedra de río, mis manos hartas de soportar.
La mirada se endurece, mis ojos entristecen pues mis lágrimas desaparecen.
Por Christian López B.
La memoria no perdona, casi odia.
Una y otra vez atormenta.
Mis dedos cansados de contar,
mis ojos húmedos como piedra de río, mis manos hartas de soportar.
La mirada se endurece, mis ojos entristecen pues mis lágrimas desaparecen.
Por Christian López B.