javierzoe
Poeta recién llegado
3
Andar...andar...andar...,
siempre por distintas veredas
del mismo e ineludible camino;
monotonía de imperfecto futuro:
hartura constreñida
por un pasado de tiempo atávico.
Amanece...Hoy llueve.
Mas el mismo ángel enhebra los días:
hilada procesión de idénticos actos.
Todo queda engarzado con dolor
en frías horas sin sentido.
4
Nació para ser pescador de íntimas ilusiones,
y con sus ojos penetró en la armonía del mar
sin el profano límite del horizonte.
Y el mar le donó cadenciosas estrofas
de los ámbitos durmientes en su tiempo:
reconoció:
la amapolea canción del silencio azul
en la eternidad susurrante de la caracola;
la transparente voz que viste al aire
en el traslúcido reflejo de la medusa;
la desnuda inquietud de una gota de agua
llenando de esperma la espuma de las olas;
el impulso rítmico que escribe el futuro
en el verde insomnio de las algas;
y descifró los sueños del corazón marino en el
esclerótico arrebol del coral.
Y un día, al comienzo del invierno,
caminó hacia su destino
sobre el alma sonora de las aguas del mar,
transitando por el vertical límite del horizonte.
Desde entonces
la mar es un huracán de memorias,
destellando, en el ojo de los marineros,
la anécdota de oníricos sueños
encerrados en su profundo arcano.
Andar...andar...andar...,
siempre por distintas veredas
del mismo e ineludible camino;
monotonía de imperfecto futuro:
hartura constreñida
por un pasado de tiempo atávico.
Amanece...Hoy llueve.
Mas el mismo ángel enhebra los días:
hilada procesión de idénticos actos.
Todo queda engarzado con dolor
en frías horas sin sentido.
4
Nació para ser pescador de íntimas ilusiones,
y con sus ojos penetró en la armonía del mar
sin el profano límite del horizonte.
Y el mar le donó cadenciosas estrofas
de los ámbitos durmientes en su tiempo:
reconoció:
la amapolea canción del silencio azul
en la eternidad susurrante de la caracola;
la transparente voz que viste al aire
en el traslúcido reflejo de la medusa;
la desnuda inquietud de una gota de agua
llenando de esperma la espuma de las olas;
el impulso rítmico que escribe el futuro
en el verde insomnio de las algas;
y descifró los sueños del corazón marino en el
esclerótico arrebol del coral.
Y un día, al comienzo del invierno,
caminó hacia su destino
sobre el alma sonora de las aguas del mar,
transitando por el vertical límite del horizonte.
Desde entonces
la mar es un huracán de memorias,
destellando, en el ojo de los marineros,
la anécdota de oníricos sueños
encerrados en su profundo arcano.