Poemas de dudas y entregas...

Romina

Poeta recién llegado
Creí que habían muerto todos los ángeles
la última vez que vi extinguirse la palabra.

Han sido tantas las pisadas que colmaron este desierto,
tantas las veces que corrí tras un oasis inventado por mi llanto,
que pareciera un espejismo tu voz susurrándome mil versos,
que pareciera un borroso recuerdo tu mirada más allá del mar Caribe.

Tengo tanto miedo de volver a creer,
de que una huracanada realidad
esfume el bosquejo que dibuje de tu rostro en mi almohada.
De que vengan mil duendes a robarme tu sonrisa…
De que este papel abrace el amarillo de la historia,
antes de ser historia entre tus brazos.

Tengo tanto miedo…

Hay nombres que amenazan con volver del pasado,
con romper las mil tumbas donde duermen sus huellas
y otra vez ser cadenas,
grilletes,
prisiones…
y otra vez tener dominio sobre mis alas…

Me hablas de unicornios y atardeceres marinos,
de una mano descansando en otra mano
y dos labios mudos,
y dos almas repletas de palabras.

Y yo veo un niño,
un hombre que es un niño,
un niño que es poeta…
Y otra vez mariposas…
Y otra vez primaveras…
Y otra vez una canción que me desborda,
y acuarelas en mis manos,
y tu frente en mi espalda…
y un mar que murmura versos…
y mil palabras ahogadas en la herida
y esta espera del encuentro…
y este poema escrito en el silencio.

Hemos caminado hacia tantos brazos muertos
hemos bebido de tantas copas avinagradas…
que no necesitamos la palabra o la pregunta
ni desnudar la memoria de la herida.

Ven,
tan sólo búscame en medio de la noche,
besa mi frente
y rompe en un abrazo todos los calendarios gastados.

Ven,
hay una lámpara encendida a la espera de tu nombre
 
Creí que habían muerto todos los ángeles
la última vez que vi extinguirse la palabra.

Han sido tantas las pisadas que colmaron este desierto,
tantas las veces que corrí tras un oasis inventado por mi llanto,
que pareciera un espejismo tu voz susurrándome mil versos,
que pareciera un borroso recuerdo tu mirada más allá del mar Caribe.

Tengo tanto miedo de volver a creer,
de que una huracanada realidad
esfume el bosquejo que dibuje de tu rostro en mi almohada.
De que vengan mil duendes a robarme tu sonrisa…
De que este papel abrace el amarillo de la historia,
antes de ser historia entre tus brazos.

Tengo tanto miedo…

Hay nombres que amenazan con volver del pasado,
con romper las mil tumbas donde duermen sus huellas
y otra vez ser cadenas,
grilletes,
prisiones…
y otra vez tener dominio sobre mis alas…

Me hablas de unicornios y atardeceres marinos,
de una mano descansando en otra mano
y dos labios mudos,
y dos almas repletas de palabras.

Y yo veo un niño,
un hombre que es un niño,
un niño que es poeta…
Y otra vez mariposas…
Y otra vez primaveras…
Y otra vez una canción que me desborda,
y acuarelas en mis manos,
y tu frente en mi espalda…
y un mar que murmura versos…
y mil palabras ahogadas en la herida
y esta espera del encuentro…
y este poema escrito en el silencio.

Hemos caminado hacia tantos brazos muertos
hemos bebido de tantas copas avinagradas…
que no necesitamos la palabra o la pregunta
ni desnudar la memoria de la herida.

Ven,
tan sólo búscame en medio de la noche,
besa mi frente
y rompe en un abrazo todos los calendarios gastados.

Ven,
hay una lámpara encendida a la espera de tu nombre

muy bonito tu poema...el amor y los versos...el poeta y los sueños con amores etereos,bella inspiracion y muy buenas imagenes.Un placer pasar por tus versos.
 

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