Sergio66
Maniatico Textual, cazador de atardeceres
Un silencio supremo gana la tarde entristeciendo el entorno, y trae con él un sello de vencimiento definitivo. La influencia del crepúsculo hace que prefiera el silencio, para no repetir el dolor de mi espera interminable.
Sergio ( y el sol con sus manos tan blancas, con sus dedos tan albos, marcan un rumbo hacia el oeste, por senderos oscuros y veredas tristes que lo llevan por el limbo del cielo, un limbo de tumba donde apenas queda el resplandor de su áureo ocaso, el que parece entretenerse mirando las cúpulas de los cerros y se filtra brumosa a través de mis cristales y mis pálidas cortinas, que como las vestiduras de un monje anciano se confunden con los últimos ecos de luz al colarse para juguetear un instante más entre mis opacos versos.)
Revisión ortográfica hecha por Estella Blanco, gracias Estella, una razón más para que sigas siendo especial
POEMAS INCONCLUSOS
Cuando entre sollozos caiga rendido
y ese cielo de malaquita no me venza,
con la certeza de saberme ya abatido
por el día que me hoy pasa inadvertido
y me deja, de tu distancia la simienza
en este fatídico silencio de tu ausencia.
Cuando el ciclo de ese tiempo compartido
se repita para siempre en nuestro espacio,
y me ofrezcas desde tu pecho ese palacio
donde sueño apasionado en los latidos
de tu esencia de diamantes y topacio.
Hay poemas inconclusos en mi mesa,
esperando por el soplo de tu aliento
para salir otra vez del ahogamiento
de tu ausencia que mis musas atraviesa.
Quieren ellos revivir esa grandeza
de sentirse por tus labios recitados
para enterrar el dolor que los apresa
y los deja en mi alma acorralados.
Cuando entre sollozos caiga rendido
y ese cielo de malaquita no me venza,
con la certeza de saberme ya abatido
por el día que me hoy pasa inadvertido
y me deja, de tu distancia la simienza
en este fatídico silencio de tu ausencia.
Cuando el ciclo de ese tiempo compartido
se repita para siempre en nuestro espacio,
y me ofrezcas desde tu pecho ese palacio
donde sueño apasionado en los latidos
de tu esencia de diamantes y topacio.
Hay poemas inconclusos en mi mesa,
esperando por el soplo de tu aliento
para salir otra vez del ahogamiento
de tu ausencia que mis musas atraviesa.
Quieren ellos revivir esa grandeza
de sentirse por tus labios recitados
para enterrar el dolor que los apresa
y los deja en mi alma acorralados.
Sergio ( y el sol con sus manos tan blancas, con sus dedos tan albos, marcan un rumbo hacia el oeste, por senderos oscuros y veredas tristes que lo llevan por el limbo del cielo, un limbo de tumba donde apenas queda el resplandor de su áureo ocaso, el que parece entretenerse mirando las cúpulas de los cerros y se filtra brumosa a través de mis cristales y mis pálidas cortinas, que como las vestiduras de un monje anciano se confunden con los últimos ecos de luz al colarse para juguetear un instante más entre mis opacos versos.)
Revisión ortográfica hecha por Estella Blanco, gracias Estella, una razón más para que sigas siendo especial