Poesia de Amor enTierra ajena
Al suspiro de una flor
se reposa el encanto de un ruiseñor
bailando al son de una dulce canción
que ilumina el follaje florido del corazón.
Cual lleno de salvajes pensamientos
desprendidos de la naturaleza perdida
le roba pedazo de luz al Sol
creando un Palacio de sentimientos.
Un llover de dulces tonadas
caen sobre la soledad del jardín
contagiando a las hojas desfallecidas
para revivir su escondido botín.
El manto de espina se suaviza en el lindero
dejando a los cuerpos del amor
llenarse de aroma tequilero
para embriagarse en su fragor.
No es solo una rosa
que se tiende bajo las sombras
es un centenar de alegres Agaves
que revolotean con los soplidos de los aires.
Mas la aridez del suelo bendito
en tierras desconocidas por la musa de mis versos
hacen resurgir en la calidez del verano exquisito
las estrofas escondidas en el cofre de mis recuerdos
y del soplo inmenso de la pasión
nace una poesía pensada con el corazón.
Revivir en las plegarias de mi conciencia
la calidez extensa de esa tierra ajena
destellan las palabras en concierto medieval
con la virginidad del pincel celestial
para escribir del amor verdadero
en un cielo extranjero.
Ron
Al suspiro de una flor
se reposa el encanto de un ruiseñor
bailando al son de una dulce canción
que ilumina el follaje florido del corazón.
Cual lleno de salvajes pensamientos
desprendidos de la naturaleza perdida
le roba pedazo de luz al Sol
creando un Palacio de sentimientos.
Un llover de dulces tonadas
caen sobre la soledad del jardín
contagiando a las hojas desfallecidas
para revivir su escondido botín.
El manto de espina se suaviza en el lindero
dejando a los cuerpos del amor
llenarse de aroma tequilero
para embriagarse en su fragor.
No es solo una rosa
que se tiende bajo las sombras
es un centenar de alegres Agaves
que revolotean con los soplidos de los aires.
Mas la aridez del suelo bendito
en tierras desconocidas por la musa de mis versos
hacen resurgir en la calidez del verano exquisito
las estrofas escondidas en el cofre de mis recuerdos
y del soplo inmenso de la pasión
nace una poesía pensada con el corazón.
Revivir en las plegarias de mi conciencia
la calidez extensa de esa tierra ajena
destellan las palabras en concierto medieval
con la virginidad del pincel celestial
para escribir del amor verdadero
en un cielo extranjero.
Ron
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