Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
POESÍA DE IMÁGENES. ( Oscura navegación).
Abrazo que abraza un sentimiento
risa enojada de la brisa
en el movimiento de una mano
alzase el por qué en un ¡porque!
cuando se embarga en un ¡cuando!.
Animo perplejo de fusta sollozante
el golpeó de la palabra
lastre que marca al verso muerto.,
Y deliras poesía, soneto, seguidilla y las cantatas
viudas sin ninfa que esnifan las vidas
de los dedos y las plumas
que penó lo oscuro en encantamiento
se queda una herida abierta,
entre las teclas blancas
del piano de las costillas,
que las negras son ausencia
y los espacios entre ellas
son los huecos que tu llenas
sin mirarlas.
Y los ojos venían falto de sueño
marcando ojeras sus pasos militares
en desfile de color marrón oscuro,
te van andando las bolsas de los ojos
y tu sin ser cadáver y ausente de cuencas
lloras sin tener un querer en abanicos
al aire despliegas pestañas
en el submundo entregaste en prenda,
todos los amaneceres que recordaban
las pupilas que no querían ser muertos
sin tener el último suspiro del iris.
Andante navegante de los paramos
de los siete sub niveles del mundo
arrecia a los océanos en prisa
el remo de tus manos,
flotando vas en arena
que el agua se ha retirado
para prostituir a un claustro,
hacerle el amor entre olas
y que el alabastro de sus arcos
sea armonía
que se funde en pasiones desatadas,
contempla a los capiteles secos de los mares
como quisieras hinchar el pecho
ser la vela volátil que empuja a los deseos
inconsciente marinero que descubriste
en los acantilados de los cipreses
la muerte silente de un barco
a la deriva.
Juan José Marin.
Abrazo que abraza un sentimiento
risa enojada de la brisa
en el movimiento de una mano
alzase el por qué en un ¡porque!
cuando se embarga en un ¡cuando!.
Animo perplejo de fusta sollozante
el golpeó de la palabra
lastre que marca al verso muerto.,
Y deliras poesía, soneto, seguidilla y las cantatas
viudas sin ninfa que esnifan las vidas
de los dedos y las plumas
que penó lo oscuro en encantamiento
se queda una herida abierta,
entre las teclas blancas
del piano de las costillas,
que las negras son ausencia
y los espacios entre ellas
son los huecos que tu llenas
sin mirarlas.
Y los ojos venían falto de sueño
marcando ojeras sus pasos militares
en desfile de color marrón oscuro,
te van andando las bolsas de los ojos
y tu sin ser cadáver y ausente de cuencas
lloras sin tener un querer en abanicos
al aire despliegas pestañas
en el submundo entregaste en prenda,
todos los amaneceres que recordaban
las pupilas que no querían ser muertos
sin tener el último suspiro del iris.
Andante navegante de los paramos
de los siete sub niveles del mundo
arrecia a los océanos en prisa
el remo de tus manos,
flotando vas en arena
que el agua se ha retirado
para prostituir a un claustro,
hacerle el amor entre olas
y que el alabastro de sus arcos
sea armonía
que se funde en pasiones desatadas,
contempla a los capiteles secos de los mares
como quisieras hinchar el pecho
ser la vela volátil que empuja a los deseos
inconsciente marinero que descubriste
en los acantilados de los cipreses
la muerte silente de un barco
a la deriva.
Juan José Marin.
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