Javi C.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sediento de morir,
me adentro en el tormento,
navego entre tormentas y oleajes,
en desconocidos mares.
Saboreo el sufrimiento.
Aquel que fue se desvanece
con el despertar del sueño.
La rosa que fui,
ahora marchita,
derrama lágrimas
en la cumbre nevada
de la desdicha.
Añora el jardín
donde crecía radiante,
entre ramas secas,
restos de muerte.
Florecen ahora
ira y agonia,
mi grito se ahoga con la noche;
lágrimas esparce
todo mi cuerpo,
llora el cielo,
todo el universo.
La luna llena,
que sonreía,
exclama su lamento.
Soy velo negro,
fui luz cegadora,
apagada ahora,
en el despertar del sueño,
sediento de morir
para VIVIR de nuevo.
me adentro en el tormento,
navego entre tormentas y oleajes,
en desconocidos mares.
Saboreo el sufrimiento.
Aquel que fue se desvanece
con el despertar del sueño.
La rosa que fui,
ahora marchita,
derrama lágrimas
en la cumbre nevada
de la desdicha.
Añora el jardín
donde crecía radiante,
entre ramas secas,
restos de muerte.
Florecen ahora
ira y agonia,
mi grito se ahoga con la noche;
lágrimas esparce
todo mi cuerpo,
llora el cielo,
todo el universo.
La luna llena,
que sonreía,
exclama su lamento.
Soy velo negro,
fui luz cegadora,
apagada ahora,
en el despertar del sueño,
sediento de morir
para VIVIR de nuevo.