Roniel Lara.
Poeta recién llegado
Hoy no escribo yo esta triste poesía,
hoy no son lágrimas que se asoman de mis ojos,
es solo la melancolía de la pálida alma mía
y las lagrimas trozos del niño que no fue más que un despojo.
Recuerdos vagando por mi universal bóveda,
la risa de un niño que vivió en soledad,
en la ausencia del amor olvidado, en veda
solo conoció la mirada fría de la inefable maldad.
El bálsamo de las heridas era la viejecita del moño,
la que mecía la cuna, la que mecía la vida del niño,
la que con sus cuentos sembró la utopía en mi alma
con sus cuentos, futuros de amor y felicidad
Parecía.
Pronto como enredadera sobre árbol cansado
crecía la soledad, maldad, atrapaban aquella alma,
tan sola prematura, era nada mas que una ninfa,
era nada más un chotito que ya soportaba los embates del viento.
El tiempo, juez de la vida, abogado de los desamores,
fue moldeando el chotito a su antojo,
ya no era nada mas que pura espina y sin pétalos,
ya no reía el niño, solo lloraba el anciano.
¿Acaso quería yo escribir poesía algún día?
¿Será esta el recuerdo de mis dolores?
Eso no lo se, solo la triste alma mía
y los príncipes negros del rosal que me vieron crecer.
Solo se, que no soy el chavalo que soñaba ser,
amor por lo menos un suspiro recibir,
y no la soledad con mis ojos ver,
hace tiempo en la línea azul me vi morir.
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