Cesar Arturo
Poeta recién llegado
El clavel se marchita lentamente,
la luna menguante se muere sin precedente,
mis pupilas se dilatan solo por recordarte,
aun que mi vino añejo me acompaña sin conocerte.
La tristeza me anuncia un agobio interminable
Fatima que tantas primaveras llevo de conocerte
que mis brazos se debilitan sin tu presente,
mi vida anuncia un final.
La cortina traslucida se borra a la imagen
agotada de una rama de pino verde que llora por tu ausencia,
me desbordo en tristeza y me acompaña mi sombra
que se acobarda por tu ausencia.
Mi sombra se larga se aburrio de estar fria y sola,
te esperare al final de las estrellas, si esa,
que brilla como la luz de tu pupila marron,
si esa la que me anuncia la llegada infame
de un silbido tilinte que acompaña la luz brillante de
su aura en domingo, la luz que emana del brillo de sus ojos.
Esperare tranquilo aunque esta noche se muera,
estare para abrazarte.
la luna menguante se muere sin precedente,
mis pupilas se dilatan solo por recordarte,
aun que mi vino añejo me acompaña sin conocerte.
La tristeza me anuncia un agobio interminable
Fatima que tantas primaveras llevo de conocerte
que mis brazos se debilitan sin tu presente,
mi vida anuncia un final.
La cortina traslucida se borra a la imagen
agotada de una rama de pino verde que llora por tu ausencia,
me desbordo en tristeza y me acompaña mi sombra
que se acobarda por tu ausencia.
Mi sombra se larga se aburrio de estar fria y sola,
te esperare al final de las estrellas, si esa,
que brilla como la luz de tu pupila marron,
si esa la que me anuncia la llegada infame
de un silbido tilinte que acompaña la luz brillante de
su aura en domingo, la luz que emana del brillo de sus ojos.
Esperare tranquilo aunque esta noche se muera,
estare para abrazarte.