El Cielo de Octubre
Poeta asiduo al portal
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La poesía se ha de recorrer como se recorre un cuerpo,
suavemente han de rozar los dedos cada palabra
hasta erizarse la punta de las letras más altas,
como si fuera vello.
Un poema ha de ser visitado a menudo
pues no deja de ser un amante, insaciable e insatisfecho,
capaz de iluminarte el colchón más lejano
donde la juventud reposaba su cabeza.
Un poema tiene cuerpo y estructura, tiene ritmo y,
a diferencia del amor,
no se gasta una vez maltratado, malentendido,
o malinterpretado.
La poesía se ha de recorrer como se recorre un cuerpo,
suavemente han de rozar los dedos cada palabra
hasta erizarse la punta de las letras más altas,
como si fuera vello.
Un poema ha de ser visitado a menudo
pues no deja de ser un amante, insaciable e insatisfecho,
capaz de iluminarte el colchón más lejano
donde la juventud reposaba su cabeza.
Un poema tiene cuerpo y estructura, tiene ritmo y,
a diferencia del amor,
no se gasta una vez maltratado, malentendido,
o malinterpretado.