P
poetaysoñador
Invitado
Tus ojos rayan los cristales de la puerta del bar en el que bebemos.
Tus ojos hacen que chirríen los vasos que nos hidratan la garganta.
Tus ojos provocan orgasmos en la luna y despiertan cementerios.
Tus ojos ante la mirada del sol revientan las olas contra la montaña.
Tus ojos azules, mi niña, recién salidos de cada una de sus órbitas,
en busca de alguna presa a quien hacerle sufrir disfunción diastólica.
Tu melena deja seca a las nubes privándonos a todos de la lluvia.
Tu melena roza los árboles y hace que se corran en los matorrales.
Tu melena logra que los cojos se lancen a bailar juntos una cumbia.
Tu melena suscita vergüenza en el sol haciendo las noches más largas.
Tu melena morena, mi niña, izada al viento cual bandera sin patria,
dueña del tiempo y del espacio, y gobernando los sueños de este paria.
Poesía en tus ojos azules y en tu melena morena contra las crecidas
de los ríos que bordean las montañas que maldicen los caros olvidos.
Poesía que tiembla con los años y se desquebraja por sus resquicios,
que guardan los goznes que evitan la caída de las puertas de la vida.
Poesía, mi niña.
Poesía.
Tus ojos hacen que chirríen los vasos que nos hidratan la garganta.
Tus ojos provocan orgasmos en la luna y despiertan cementerios.
Tus ojos ante la mirada del sol revientan las olas contra la montaña.
Tus ojos azules, mi niña, recién salidos de cada una de sus órbitas,
en busca de alguna presa a quien hacerle sufrir disfunción diastólica.
Tu melena deja seca a las nubes privándonos a todos de la lluvia.
Tu melena roza los árboles y hace que se corran en los matorrales.
Tu melena logra que los cojos se lancen a bailar juntos una cumbia.
Tu melena suscita vergüenza en el sol haciendo las noches más largas.
Tu melena morena, mi niña, izada al viento cual bandera sin patria,
dueña del tiempo y del espacio, y gobernando los sueños de este paria.
Poesía en tus ojos azules y en tu melena morena contra las crecidas
de los ríos que bordean las montañas que maldicen los caros olvidos.
Poesía que tiembla con los años y se desquebraja por sus resquicios,
que guardan los goznes que evitan la caída de las puertas de la vida.
Poesía, mi niña.
Poesía.