ricardo felipe
Poeta recién llegado
Poeta al mar…
Después de dibujar un corazón en la arena,
echóse a nadar,
no tomando en cuenta la corriente,
pero sí al pensamiento perenne en su mente,
Poeta al mar…
al sol,
al viento,
internándose a pecho abierto,
con el verso al descubierto,
supo esconderse entre las rocas
entre perlas y piedras preciosas.
Tomándose un resto para alcanzarle en la estela,
supo adherir al tiempo mucho sentimiento,
congujado a las noces de luz de luna,
escribió epístolas a la distancia
y a su cita en la bruma.
Poeta al mar…
a la inmensidad
y a toda ella,
suscribiendo un pacto con la soledad y con su cara de doncella,
comparando su medida con el fondo del mar,
supo hallarla eterna en su razón de amar.
Poeta de siglo,
de dimensión,
de amanecer entristecido,
¡Quién te dijo que no era mejor esperar?
Si finalmente la hallaste en tu camino.
Ricardo Felipe
Contador de estrellas
®2015 Todos los derechos reservados
Después de dibujar un corazón en la arena,
echóse a nadar,
no tomando en cuenta la corriente,
pero sí al pensamiento perenne en su mente,
Poeta al mar…
al sol,
al viento,
internándose a pecho abierto,
con el verso al descubierto,
supo esconderse entre las rocas
entre perlas y piedras preciosas.
Tomándose un resto para alcanzarle en la estela,
supo adherir al tiempo mucho sentimiento,
congujado a las noces de luz de luna,
escribió epístolas a la distancia
y a su cita en la bruma.
Poeta al mar…
a la inmensidad
y a toda ella,
suscribiendo un pacto con la soledad y con su cara de doncella,
comparando su medida con el fondo del mar,
supo hallarla eterna en su razón de amar.
Poeta de siglo,
de dimensión,
de amanecer entristecido,
¡Quién te dijo que no era mejor esperar?
Si finalmente la hallaste en tu camino.
Ricardo Felipe
Contador de estrellas
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