Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se levantó muy temprano
como casi todos los días,
tímidamente le besó la mano
y comenzó su diario galimatías.
Y ella le recordó entre otras cosas,
que le dedicaba muy pocas horas,
que ahora trabajaba demasiado,
que ya no le regalaba rosas,
que para ella mucho había cambiado.
Pero él, al ver su delgada cartera
y recordar su cuenta bancaria vacía,
se tragó la amarga reclamadera
y salió rápidamente hacia la avenida:
“Algún día lo entenderá”,
es lo que el pobre esperaría…
Y mientras mastica su realidad,
conduce con el estómago vacío,
navegando en un mar de autos,
pero bebiendo el salado hastío,
le encantaría cortar de tajo
y poder cambiar éste destino.
Llega a la oficina y lo atacan con papeles,
se acumulan en su escritorio los problemas,
es el blanco favorito de las lenguas infieles,
piensa que en ningún lado le comprenden,
carga en su espalda un costal de penas.
Pero él prefiere mantenerse alejado,
ha encontrado la manera de ahogar penas,
una noche que del alcohol había abusado,
¡comenzó a escribir poemas!
Ahora sus penas con tinta y papel matiza,
le escribe al estrés, a la vida, a las flores,
se convirtió en poeta de oficina,
secreto, callado y aún incomprendido,
con sus versos quiere inmortalizar amores.
como casi todos los días,
tímidamente le besó la mano
y comenzó su diario galimatías.
Y ella le recordó entre otras cosas,
que le dedicaba muy pocas horas,
que ahora trabajaba demasiado,
que ya no le regalaba rosas,
que para ella mucho había cambiado.
Pero él, al ver su delgada cartera
y recordar su cuenta bancaria vacía,
se tragó la amarga reclamadera
y salió rápidamente hacia la avenida:
“Algún día lo entenderá”,
es lo que el pobre esperaría…
Y mientras mastica su realidad,
conduce con el estómago vacío,
navegando en un mar de autos,
pero bebiendo el salado hastío,
le encantaría cortar de tajo
y poder cambiar éste destino.
Llega a la oficina y lo atacan con papeles,
se acumulan en su escritorio los problemas,
es el blanco favorito de las lenguas infieles,
piensa que en ningún lado le comprenden,
carga en su espalda un costal de penas.
Pero él prefiere mantenerse alejado,
ha encontrado la manera de ahogar penas,
una noche que del alcohol había abusado,
¡comenzó a escribir poemas!
Ahora sus penas con tinta y papel matiza,
le escribe al estrés, a la vida, a las flores,
se convirtió en poeta de oficina,
secreto, callado y aún incomprendido,
con sus versos quiere inmortalizar amores.
Última edición: