lucifer
Poeta recién llegado
Te escribo esta carta aun cuando sé que ya estoy muerto.
He fallecido en tus brazos, esos mismos que hoy me congelan, esos que ya no tienen calor para mi
Soy un poeta herido de muerte, llegando al final de sus horas, contando las hojas en blanco que ha dejado de escribir. Soy un poeta amargo, sin sabor, sin alma y sin dolor.
Mis horas eternas han fallado y yo mismo he renegado de mi tiempo para al fin descansar.
Te escribo esta carta aun cuando ya no tengo tinta, cuando mi inspiración falla y mis lagrimas son tantas que colman este gris tintero.
He dejado en tus manos mi alma, esa que sin salvación siempre aceptaste y que hoy pareces destruir.
Eras mi esperanza, mi paraíso fértil, mi manantial bendito. Ahora, solo eres ceniza estéril y lagrimas amargas. Te escribo, porque te niegas a escuchar mi voz y mi voz solo puede clamar por ti.
He aquí, otro pobre poeta muerto a manos del amor que creyó dominar y del alma que amaba.
He fallecido en tus brazos, esos mismos que hoy me congelan, esos que ya no tienen calor para mi
Soy un poeta herido de muerte, llegando al final de sus horas, contando las hojas en blanco que ha dejado de escribir. Soy un poeta amargo, sin sabor, sin alma y sin dolor.
Mis horas eternas han fallado y yo mismo he renegado de mi tiempo para al fin descansar.
Te escribo esta carta aun cuando ya no tengo tinta, cuando mi inspiración falla y mis lagrimas son tantas que colman este gris tintero.
He dejado en tus manos mi alma, esa que sin salvación siempre aceptaste y que hoy pareces destruir.
Eras mi esperanza, mi paraíso fértil, mi manantial bendito. Ahora, solo eres ceniza estéril y lagrimas amargas. Te escribo, porque te niegas a escuchar mi voz y mi voz solo puede clamar por ti.
He aquí, otro pobre poeta muerto a manos del amor que creyó dominar y del alma que amaba.