Pablo Londoño Larrea
Poeta recién llegado
En la celda rupestre que es hoy su aposento
blasfemo el poeta que no siente el viento,
malsano, cansado, débil, maldito,
escribe en su lecho aquel manuscrito
por el cual el artista está condenado
a no ver a la gente que yace a su lado.
-Mis versos oprimen los flancos airados
de los ignorantes que dicen cansados
estar, de que los poetas con pluma y papel
transformemos la bruma en hermoso tropel,
que ruidoso aclama y pretende con eso
cumplir nuetros sueños plasmados en verso.
Secreto primordial de éste divino arte
es no permitir al mundo aplacarte,
vivir de la carroña y no ser parte de ella,
ver en la horrible infección la cosa más bella,
conocer la esencia de lo todavía ignoto
y no ser mas que del intelecto un fiel devoto.
blasfemo el poeta que no siente el viento,
malsano, cansado, débil, maldito,
escribe en su lecho aquel manuscrito
por el cual el artista está condenado
a no ver a la gente que yace a su lado.
-Mis versos oprimen los flancos airados
de los ignorantes que dicen cansados
estar, de que los poetas con pluma y papel
transformemos la bruma en hermoso tropel,
que ruidoso aclama y pretende con eso
cumplir nuetros sueños plasmados en verso.
Secreto primordial de éste divino arte
es no permitir al mundo aplacarte,
vivir de la carroña y no ser parte de ella,
ver en la horrible infección la cosa más bella,
conocer la esencia de lo todavía ignoto
y no ser mas que del intelecto un fiel devoto.