Sommbras
Poeta adicto al portal
.
Poeta,
sales de la cama y bebes demasiado café.
Fumas demasiados cigarrillos
y amas demasiado encima del papel.
El divorcio de las palomas recuerdas.
También la danza de los caballos en la noche de bodas.
Las mariposas de tus hoyuelos tiempo ha que no crujen por risa.
Eres un olivo que ha dado sombra a dos hijos.
Únicamente no deseas estar solo internamente.
Tus deseos lo gritan.
Paseas cuando no puedes apagar la luna para dormir.
Te sientas.
Escribes palabras panegíricas
brutalmente acariciadoras
para que mañana ella recoja su beso,
robarle un hilo al gusano de seda pretendes.
Escribidor sismógrafo de poemas,
pasajero de un tanque cargado de palabras fugaces,
patata como corazón habitas,
olvidaste los latidos
desde tu primera entrega.
Te pegas al amor como ciruela,
únicamente escribes para tu beneficio,
creando confusión con una mezquindad atroz.
Escribes mordiendo el corazón con tus manos,
buscas instantes hechos de azucenas e inviernos,
introducirte en otra persona
para olvidarte de vos.
Sigue, sigue escribiendo,
la luna ha dejado de mirarte desde su capucha de hueso,
la noche regresa a su noche
no mirarás el reloj
y otra vez caerás en la fosa de esa sombra.
...
..
.
Jesús Soriano
.
Poeta,
sales de la cama y bebes demasiado café.
Fumas demasiados cigarrillos
y amas demasiado encima del papel.
El divorcio de las palomas recuerdas.
También la danza de los caballos en la noche de bodas.
Las mariposas de tus hoyuelos tiempo ha que no crujen por risa.
Eres un olivo que ha dado sombra a dos hijos.
Únicamente no deseas estar solo internamente.
Tus deseos lo gritan.
Paseas cuando no puedes apagar la luna para dormir.
Te sientas.
Escribes palabras panegíricas
brutalmente acariciadoras
para que mañana ella recoja su beso,
robarle un hilo al gusano de seda pretendes.
Escribidor sismógrafo de poemas,
pasajero de un tanque cargado de palabras fugaces,
patata como corazón habitas,
olvidaste los latidos
desde tu primera entrega.
Te pegas al amor como ciruela,
únicamente escribes para tu beneficio,
creando confusión con una mezquindad atroz.
Escribes mordiendo el corazón con tus manos,
buscas instantes hechos de azucenas e inviernos,
introducirte en otra persona
para olvidarte de vos.
Sigue, sigue escribiendo,
la luna ha dejado de mirarte desde su capucha de hueso,
la noche regresa a su noche
no mirarás el reloj
y otra vez caerás en la fosa de esa sombra.
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Jesús Soriano
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