miguel sponza rafael
Poeta fiel al portal
El pasado infinito me reclama, me abre la puerta y su ventana
y sus poetas sin musas, hacen en mi mente una singular juglaría
me rodean, me miran, tocan mi hombro, aún en mi mente sana
veo su éter, sus llantos y sus risas, no miento, y si lo juraría.
No son buenos ni malos, no descansan, como que quieren curar sus heridas
poetas que al dolor le hicieron himnos, que a las risas le dieron dulce canto
lágrimas y carcajadas me invitan en su bosque, y queda en su mesa servida
un trozo de vida y un trozo de muerte, para la fortaleza o para el quebranto.
y sus poetas sin musas, hacen en mi mente una singular juglaría
me rodean, me miran, tocan mi hombro, aún en mi mente sana
veo su éter, sus llantos y sus risas, no miento, y si lo juraría.
No son buenos ni malos, no descansan, como que quieren curar sus heridas
poetas que al dolor le hicieron himnos, que a las risas le dieron dulce canto
lágrimas y carcajadas me invitan en su bosque, y queda en su mesa servida
un trozo de vida y un trozo de muerte, para la fortaleza o para el quebranto.