spring
Sonriendo...
Para que quiero que amanezca yo,
si se acaba así la vida mía,
prefiero quedarme en la amanecía mía
y mirar la vida como una niña.
No estoy en apuros yo,
porque ya mecí todo el camino mío
vengo a recoger esos frutos que perdidos parecían
y que mi vejentud había olvidado
solo son dos monedas y algo
pero son los cobritos míos.
Hueso con hueso truenan las rodillas mías
y se me para el paso mío
es lo único que viejo me hace
porque joven letargo no traigo yo.
Ya voy pa´los ochenta y dale míos;
ya quisieran esos mozos por ahí,
a su par danzar al ritmo del anticuario mío
y que un panal le enseñara
que es un verdadero señorío.
Sacúdime la paloma Primavera,
décime como eso de la senil poesía
porque puede que te de una sorpresa
y el mes que dentra al nirvana te lleve yo.
Me voy despidiendo tuyo de mí,
no sin antes decirte el secreto que me pedís;
del amor he conocido yo
y puede que parezca capricho mío
seguro es su dominio esta arrugada lozanía
de la que orgulloso me nuestro hoy.
Argot popular:
Cobritos: dinero
Vejentud: estado senil en el que se siente joven aun
Dentra: entra
Sacúdime la paloma: explícame bien
Este poema no es mío, son renglones acomodados de voces literalmente expresadas por poetas anónimos, viejitos en una entidad financiera con quienes pasé un rato de inolvidable sabiduría y esparcimiento mientras cobraban su pensión de vejez y a quienes le pregunte el secreto de su jovial actitud, muchos de ellos no fueron a la escuela, no saben firmar, es una muestra de que la sabiduría, el respeto y la educación viene de la vida y que no hay que ir a la universidad para ser poeta. El vídeo tal vez no tiene nada que ver pero me gusto para honrar el florecer de sus sonrisas, como las flores abrimos nuestros pétalos a la luz de la vida y luego los recogemos hacia la gloriosa eternidad.