Poetas

MarcosR

Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuantas veces quisimos ser el verso perfecto,
la palabra precisa, el latido violento.
Un silbido filoso que recorte palabras
en medio del desierto.
Ser un leve perfume, un sutil sentimiento,
una voz de los aires precipitando fresca
su canción en el viento.
Merodeando los golfos de este viejo camino
en donde nos habita un letal mandamiento.
Ser la voz del silencio, un susurro despierto...

Cuantas veces lanzamos desde el fondo del fondo,
casi deshidratados
por el inmenso peso que nos dejó la ausencia,
desnutridos de abrazos,
raquíticos los sueños fatalmente atrapados
detrás de los relojes,
una cruda palabra quizá, como un lamento,
un canto del destierro que sabe a despedida,
para llamar al cielo
e implorar una escucha...

Cuando se hizo la noche y el alba era lejana,
con el verso cargado caminando en el pueblo,
acudieron los poetas en el tiempo preciso.
Recordando sus muertos, su lucha, su legado,
levantando banderas de manos descarnadas.
Cuanta sangre han dejado en la tierra los poetas,
cuanta tinta sagrada se ha vertido en silencio
y hoy es grito punzante, profundo, desgarrado,
Desde el fondo del tiempo atraviesa al olvido,
Ilumina el pasado, deja abiertas las jaulas,
y propone otro vuelo...

Cuantas veces te quise luego de que te fueras.
Porque así, simplemente, te amará mi poesía.
Si lejos te quedaras por siempre te amaría.
Y es el último verso que escribo en esta espera.
 
Cuantas veces quisimos ser el verso perfecto,
la palabra precisa, el latido violento.
Un silbido filoso que recorte palabras
en medio del desierto.
Ser un leve perfume, un sutil sentimiento,
una voz de los aires precipitando fresca
su canción en el viento.
Merodeando los golfos de este viejo camino
en donde nos habita un letal mandamiento.
Ser la voz del silencio, un susurro despierto...

Cuantas veces lanzamos desde el fondo del fondo,
casi deshidratados
por el inmenso peso que nos dejó la ausencia,
desnutridos de abrazos,
raquíticos los sueños fatalmente atrapados
detrás de los relojes,
una cruda palabra quizá, como un lamento,
un canto del destierro que sabe a despedida,
para llamar al cielo
e implorar una escucha...

Cuando se hizo la noche y el alba era lejana,
con el verso cargado caminando en el pueblo,
acudieron los poetas en el tiempo preciso.
Recordando sus muertos, su lucha, su legado,
levantando banderas de manos descarnadas.
Cuanta sangre han dejado en la tierra los poetas,
cuanta tinta sagrada se ha vertido en silencio
y hoy es grito punzante, profundo, desgarrado,
Desde el fondo del tiempo atraviesa al olvido,
Ilumina el pasado, deja abiertas las jaulas,
y propone otro vuelo...

Cuantas veces te quise luego de que te fueras.
Porque así, simplemente, te amará mi poesía.
Si lejos te quedaras por siempre te amaría.
Y es el último verso que escribo en esta espera.
Así de grande y de hermoso es el corazón del poeta, su latido de amor embellece el Universo que vibra al compás de su rima y de su verso, pero tú, querido amigo MarcosR lo dices con lirismo, arte y belleza y es un placer deleitarse en la lectura de tus letras.
Besos para ti colmados de admiración y de cariño...muááácksssss
 
Así de grande y de hermoso es el corazón del poeta, su latido de amor embellece el Universo que vibra al compás de su rima y de su verso, pero tú, querido amigo MarcosR lo dices con lirismo, arte y belleza y es un placer deleitarse en la lectura de tus letras.
Besos para ti colmados de admiración y de cariño...muááácksssss
Hola, Isabel!
Muchas gracias por tan agradable visita y generoso comentario.
Quizá el poeta sea un observador, un cronista, un seductor, un cuestionador incansable, con un pie dentro y otro fuera de ese torrente que fluye inevitable y nos lleva consigo sin decirnos adonde.
Abrazo grande compañera!
Gracias!!!
 
Cuantas veces quisimos ser el verso perfecto,
la palabra precisa, el latido violento.
Un silbido filoso que recorte palabras
en medio del desierto.
Ser un leve perfume, un sutil sentimiento,
una voz de los aires precipitando fresca
su canción en el viento.
Merodeando los golfos de este viejo camino
en donde nos habita un letal mandamiento.
Ser la voz del silencio, un susurro despierto...

Cuantas veces lanzamos desde el fondo del fondo,
casi deshidratados
por el inmenso peso que nos dejó la ausencia,
desnutridos de abrazos,
raquíticos los sueños fatalmente atrapados
detrás de los relojes,
una cruda palabra quizá, como un lamento,
un canto del destierro que sabe a despedida,
para llamar al cielo
e implorar una escucha...

Cuando se hizo la noche y el alba era lejana,
con el verso cargado caminando en el pueblo,
acudieron los poetas en el tiempo preciso.
Recordando sus muertos, su lucha, su legado,
levantando banderas de manos descarnadas.
Cuanta sangre han dejado en la tierra los poetas,
cuanta tinta sagrada se ha vertido en silencio
y hoy es grito punzante, profundo, desgarrado,
Desde el fondo del tiempo atraviesa al olvido,
Ilumina el pasado, deja abiertas las jaulas,
y propone otro vuelo...

Cuantas veces te quise luego de que te fueras.
Porque así, simplemente, te amará mi poesía.
Si lejos te quedaras por siempre te amaría.
Y es el último verso que escribo en esta espera.
Cuando el verso lo es todo, estás tú compañero, magistral entrega.

Felicidades Marcos gran belleza en tu obra.


Un abrazote amigo!
 
Se necesita mucha sensibilidad, mucha humanidad, para escribir esta fisonomía
Tu pluma esta recargada de los sentimientos puros del poeta, mi estimado Marcos
Gracias por compartir tan sensible obra
Saludos y un abrazo
 
Cuantas veces quisimos ser el verso perfecto,
la palabra precisa, el latido violento.
Un silbido filoso que recorte palabras
en medio del desierto.
Ser un leve perfume, un sutil sentimiento,
una voz de los aires precipitando fresca
su canción en el viento.
Merodeando los golfos de este viejo camino
en donde nos habita un letal mandamiento.
Ser la voz del silencio, un susurro despierto...

Cuantas veces lanzamos desde el fondo del fondo,
casi deshidratados
por el inmenso peso que nos dejó la ausencia,
desnutridos de abrazos,
raquíticos los sueños fatalmente atrapados
detrás de los relojes,
una cruda palabra quizá, como un lamento,
un canto del destierro que sabe a despedida,
para llamar al cielo
e implorar una escucha...

Cuando se hizo la noche y el alba era lejana,
con el verso cargado caminando en el pueblo,
acudieron los poetas en el tiempo preciso.
Recordando sus muertos, su lucha, su legado,
levantando banderas de manos descarnadas.
Cuanta sangre han dejado en la tierra los poetas,
cuanta tinta sagrada se ha vertido en silencio
y hoy es grito punzante, profundo, desgarrado,
Desde el fondo del tiempo atraviesa al olvido,
Ilumina el pasado, deja abiertas las jaulas,
y propone otro vuelo...

Cuantas veces te quise luego de que te fueras.
Porque así, simplemente, te amará mi poesía.
Si lejos te quedaras por siempre te amaría.
Y es el último verso que escribo en esta espera.
Bellísimos versos! Saludos cordiales Marcos,
 

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