POÉTICA. EL SUDARIO DE MI SOMBRA
De un vuelo de cisnes armoniosos
alas batientes en ritmo sin igual
por encima en vendaval de los pulpitos gloriosos,
averno que acoge a ríos de lava sudorosos
en un volcán con boca sensual.
Sentir como el hueso ha sido engañado
viviendo por un infierno rodeado
quedándose el sentimiento sombreado.
Más es más fecundo el amor del hombre honrado
que aquel que lo violentó marchitándolo en el mundo.
Por respuesta quiero regarte los ojos
alborada con mis lágrimas acuestas;
morirte con las venas en desalojos
sin un mar donde ver a las olas expuestas.
Inventaré una excusa para mi sombra
vagante de un pretérito sin camino,
doblarle el asta de su destino
para cuidarte como su fueras única hembra.
Bajarle las faldas al infierno
robarle su virginidad a un caldero
mientras mimo al amor eterno.
Puto tiempo que me robaste la derrota
antes que el desconsuelo pierda la nota
no seré vencido en tu desvestir nocturno.
Sin su color el cielo me ha dado
una escalera de caracol donde habitarte
quedarme sin manos donde apoyarme y lapidado,
encontrarte en los grises de un páramo olvidado
muerte que muerdes vine a enfrentarte.
Rondar sin amor a las gárgolas de la garganta
saliva de piedra y dientes expuestos sin alma
calavera limpia y frente santa.
Pluma reposa sin sudario en la calma
para ese verso que revienta en dedos sin palma.
De un vuelo de cisnes armoniosos
alas batientes en ritmo sin igual
por encima en vendaval de los pulpitos gloriosos,
averno que acoge a ríos de lava sudorosos
en un volcán con boca sensual.
Sentir como el hueso ha sido engañado
viviendo por un infierno rodeado
quedándose el sentimiento sombreado.
Más es más fecundo el amor del hombre honrado
que aquel que lo violentó marchitándolo en el mundo.
Por respuesta quiero regarte los ojos
alborada con mis lágrimas acuestas;
morirte con las venas en desalojos
sin un mar donde ver a las olas expuestas.
Inventaré una excusa para mi sombra
vagante de un pretérito sin camino,
doblarle el asta de su destino
para cuidarte como su fueras única hembra.
Bajarle las faldas al infierno
robarle su virginidad a un caldero
mientras mimo al amor eterno.
Puto tiempo que me robaste la derrota
antes que el desconsuelo pierda la nota
no seré vencido en tu desvestir nocturno.
Sin su color el cielo me ha dado
una escalera de caracol donde habitarte
quedarme sin manos donde apoyarme y lapidado,
encontrarte en los grises de un páramo olvidado
muerte que muerdes vine a enfrentarte.
Rondar sin amor a las gárgolas de la garganta
saliva de piedra y dientes expuestos sin alma
calavera limpia y frente santa.
Pluma reposa sin sudario en la calma
para ese verso que revienta en dedos sin palma.
Última edición por un moderador:
::