Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tú, poetisa,
¿dónde vas a llenar tu cántaro de abrevar sentidos?
¿Quién te mostró la fuente de la musa? ¿Dónde está?
¿Por qué no me lo dices? ¿Y si un día me faltas?
¡Egoísta!
Abeja que no muestras tu panal y en intimidad
te regodeas, lo sé, pues a versos enmielas mi agonía.
Y lo peor, es que agonizo por tu lírica entrega.
¡Dominante
como tu pasión, me das tu musa y todo me quitas
en el exacto momento de mi estertor!
¡Enfermé de ti!:
¡Si no me amas me muero, si no escribes te mato!
¿Qué voy a hacer así,
por Dios y por ti, cruelmente castigado?
...
¿dónde vas a llenar tu cántaro de abrevar sentidos?
¿Quién te mostró la fuente de la musa? ¿Dónde está?
¿Por qué no me lo dices? ¿Y si un día me faltas?
¡Egoísta!
Abeja que no muestras tu panal y en intimidad
te regodeas, lo sé, pues a versos enmielas mi agonía.
Y lo peor, es que agonizo por tu lírica entrega.
¡Dominante
como tu pasión, me das tu musa y todo me quitas
en el exacto momento de mi estertor!
¡Enfermé de ti!:
¡Si no me amas me muero, si no escribes te mato!
¿Qué voy a hacer así,
por Dios y por ti, cruelmente castigado?
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