Como nos engañan, Dios,
¡ay! Dios como nos engañan,
nos muestran la dictadura
y la llaman democracia,
como nos engañan Dios,
¡ay! Dios como nos engañan.
La mandamás de Madrid,
la mal llamada, Esperanza,
yo la tacho de embustera
porque en la verdad es falsa;
nos dice que los maestros
tienen corta... la jornada,
que trabajan 20 horas,
20 horas por semana,
ella trabaja 40 ,
40 son su jornada,
diciéndole que ha de hacer
por teléfono a su chacha.
Como nos engañan, Dios,
¡ay! Dios como nos engañan.
Y si hablamos de la otra,
la finiquito le llaman,
esa que rige el destino
de la región de la mancha,
la cuna de D. quijote,
ejemplo al mundo de España,
esa dice: Para ahorrar
es bien “pa” la democracia
anular al que defiende
al pueblo que es Sancho Panza,
y ella cobra cuatro sueldos,
que a 8 horas la jornada,
o sea: no le queda tiempo
ni “pa” cambiarse de bragas.
Como nos engañan, Dios,
¡ay! Dios como nos engañan.
sos muestran la dictadura,
y la llaman democracia,
como nos engañan Dios,
¡ay! Dios como nos engañan.
¡ay! Dios como nos engañan,
nos muestran la dictadura
y la llaman democracia,
como nos engañan Dios,
¡ay! Dios como nos engañan.
La mandamás de Madrid,
la mal llamada, Esperanza,
yo la tacho de embustera
porque en la verdad es falsa;
nos dice que los maestros
tienen corta... la jornada,
que trabajan 20 horas,
20 horas por semana,
ella trabaja 40 ,
40 son su jornada,
diciéndole que ha de hacer
por teléfono a su chacha.
Como nos engañan, Dios,
¡ay! Dios como nos engañan.
Y si hablamos de la otra,
la finiquito le llaman,
esa que rige el destino
de la región de la mancha,
la cuna de D. quijote,
ejemplo al mundo de España,
esa dice: Para ahorrar
es bien “pa” la democracia
anular al que defiende
al pueblo que es Sancho Panza,
y ella cobra cuatro sueldos,
que a 8 horas la jornada,
o sea: no le queda tiempo
ni “pa” cambiarse de bragas.
Como nos engañan, Dios,
¡ay! Dios como nos engañan.
sos muestran la dictadura,
y la llaman democracia,
como nos engañan Dios,
¡ay! Dios como nos engañan.