BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Defensores a ultranza
de dictaduras advenedizas
igual que de democracias
vulgares y anodinas, estos
payasos de la vida, pasean
sus tristes estrategias por lupanares
de desidia, incrementando
el nivel de las aguas podridas,
con sus loas incansables a la
mediocridad intelectual de tal
sistema.
Nos dicen, ''ea, así es todo,
qué podemos hacerle?'' o
bendiciendo la insostenible
fábula de la amoralidad del ser
humano, nos afligen con su petulancia
engreimiento y anti solidaridad.
Somos sus alfeñiques, sus vestidos
de paisano, sus dientes decolorados,
sus agentes nocivos, la mierda que
protegen por si acaso.
Y no les sirve por ejemplo que
caminemos del derecho, como antiguamente.
Lo que quieren es servirse de nuestros panes,
nuestras honras y las de nuestros futuros hijos.
A los pollos nos los engordan con antibióticos,
la hogaza la queman con levaduras artificiosas,
y los pozos de agua los explotan para sus jardines.
Que luego hay que sacar a algún pobre filósofo
de su espléndido retiro, pues lo buscan, para justificar
y mitigar el impacto de sus diatribas y sugerencias.
De estalactita tienen el corazón, de fusil, el alma.
©
de dictaduras advenedizas
igual que de democracias
vulgares y anodinas, estos
payasos de la vida, pasean
sus tristes estrategias por lupanares
de desidia, incrementando
el nivel de las aguas podridas,
con sus loas incansables a la
mediocridad intelectual de tal
sistema.
Nos dicen, ''ea, así es todo,
qué podemos hacerle?'' o
bendiciendo la insostenible
fábula de la amoralidad del ser
humano, nos afligen con su petulancia
engreimiento y anti solidaridad.
Somos sus alfeñiques, sus vestidos
de paisano, sus dientes decolorados,
sus agentes nocivos, la mierda que
protegen por si acaso.
Y no les sirve por ejemplo que
caminemos del derecho, como antiguamente.
Lo que quieren es servirse de nuestros panes,
nuestras honras y las de nuestros futuros hijos.
A los pollos nos los engordan con antibióticos,
la hogaza la queman con levaduras artificiosas,
y los pozos de agua los explotan para sus jardines.
Que luego hay que sacar a algún pobre filósofo
de su espléndido retiro, pues lo buscan, para justificar
y mitigar el impacto de sus diatribas y sugerencias.
De estalactita tienen el corazón, de fusil, el alma.
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