BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con sus mujerzuelas
y con sus hijos bastardos,
pueblan la nación
de antiquísimos bandos,
haciendo renacer, de las piedras,
brotes de tallos verdes y cansados.
Con sus banderas rasgadas
y sus panteras asombradas,
riegan el vergel del planeta
con ácido acetilsalicílico
y aspirina barata.
Con sus dientes cariados
y sus mezclas insensatas,
quiebran el país y las alacenas,
disponiendo del pan
como auténticas ratas.
Luego dirán de tanto
revolucionario hastiado:
será que el ciudadano,
efectivamente, de nosotros
está cansado.
©
y con sus hijos bastardos,
pueblan la nación
de antiquísimos bandos,
haciendo renacer, de las piedras,
brotes de tallos verdes y cansados.
Con sus banderas rasgadas
y sus panteras asombradas,
riegan el vergel del planeta
con ácido acetilsalicílico
y aspirina barata.
Con sus dientes cariados
y sus mezclas insensatas,
quiebran el país y las alacenas,
disponiendo del pan
como auténticas ratas.
Luego dirán de tanto
revolucionario hastiado:
será que el ciudadano,
efectivamente, de nosotros
está cansado.
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