POLVO BLANCO...

CATINA

Poeta fiel al portal

Era como estar en otro mundo.
Como espuma de cerveza efervescente,
emergía el maldito silencio de la nada;
tres carreras y tres gritos desgarrados
aullando como lobos frente a mi ventana.


Los trancos eran firmes y seguros
como truenos asustados de un demonio;
quedaron los quejidos del muchacho, ahí en la calle,
a quien nadie buscaría para verle,
desprendiendo olor a sangre derramada
apretando el tesoro, como nieve,
junto a perros que corrieron a lamerle.


Era el pueblo más maldito
y más oscuro que yo he visto,
donde ya no hay vírgenes
y todo se convierte en polvo blanco,
es el pueblo olvidado
de algún un cuento maquiavélico
donde los ancianos vagabundos
ya se fueron hace tiempo,
lo que queda, son sus almas tristes y perdidas
implorando seguir estando ausentes para siempre…

 
Valla amiga, sentí el alma hecha traumas e incertidumbres de malas vivencias...

el pueblo maldito de tu recorrido es mi pesadilla...

Grandiosa manera de interpretar... abrazos mi bella CATINA
 
Espero no soñar amiga esta noche con ese fantasmal pueblo
del que nos hablas en tu poema.
Y esos polvos blancos
que desaparezcan ya de una vez
de la vida de sus habitantes,
de los pocos que quedan con vida.
Un beso.
 
Espero no soñar amiga esta noche con ese fantasmal pueblo
del que nos hablas en tu poema.
Y esos polvos blancos
que desaparezcan ya de una vez
de la vida de sus habitantes,
de los pocos que quedan con vida.
Un beso.

Gracias , sé que hay muchos pueblos cubiertos de Polvos Blancos y siempre terminan con la extinción de sus habitantes y sus sueños.Un abrazo a la distancia.
 
Última edición:
Magníficos y tétricos versos cual si fuera "Silent Hill" pero en su recorrido la que desespera es la soledad y el vacío de la ausencia. Un placer pasar por su poesía, reciba mi más cordial saludo.
 
Era como estar en otro mundo.
Como espuma de cerveza efervescente,
emergía el maldito silencio de la nada;
tres carreras y tres gritos desgarrados
aullando como lobos frente a mi ventana.


Los trancos eran firmes y seguros
como truenos asustados de un demonio;
quedaron los quejidos del muchacho, ahí en la calle,
a quien nadie buscaría para verle,
desprendiendo olor a sangre derramada
apretando el tesoro, como nieve,
junto a perros que corrieron a lamerle.


Era el pueblo más maldito
y más oscuro que yo he visto,
donde ya no hay vírgenes
y todo se convierte en polvo blanco,
es el pueblo olvidado
de algún un cuento maquiavélico
donde los ancianos vagabundos
ya se fueron hace tiempo,
lo que queda, son sus almas tristes y perdidas
implorando seguir estando ausentes para siempre…

Ayyy Catina, un pueblo de pesadilla donde la muerte sobrevuela los tejados en silenciosa y triste soledad, un pueblo que habita la esfera del más allá. Tus versos son muy profundos y sobrecogen el alma, muy buenos y me ha encantado leerlos. Besazos con admiración.
 
Hola,...gracias, por tu comentario y por dedicar unos minutos.Un abrazo con afecto.
 
Era como estar en otro mundo.
Como espuma de cerveza efervescente,
emergía el maldito silencio de la nada;
tres carreras y tres gritos desgarrados
aullando como lobos frente a mi ventana.


Los trancos eran firmes y seguros
como truenos asustados de un demonio;
quedaron los quejidos del muchacho, ahí en la calle,
a quien nadie buscaría para verle,
desprendiendo olor a sangre derramada
apretando el tesoro, como nieve,
junto a perros que corrieron a lamerle.


Era el pueblo más maldito
y más oscuro que yo he visto,
donde ya no hay vírgenes
y todo se convierte en polvo blanco,
es el pueblo olvidado
de algún un cuento maquiavélico
donde los ancianos vagabundos
ya se fueron hace tiempo,
lo que queda, son sus almas tristes y perdidas
implorando seguir estando ausentes para siempre…

Inquietante pero hermoso poema sobre ese terrible pueblo, bella manera de escribir Catina. Un abrazo. Paco.
 
936, member: 101176"]
Era como estar en otro mundo.
Como espuma de cerveza efervescente,
emergía el maldito silencio de la nada;
tres carreras y tres gritos desgarrados
aullando como lobos frente a mi ventana.


Los trancos eran firmes y seguros
como truenos asustados de un demonio;
quedaron los quejidos del muchacho, ahí en la calle,
a quien nadie buscaría para verle,
desprendiendo olor a sangre derramada
apretando el tesoro, como nieve,
junto a perros que corrieron a lamerle.


Era el pueblo más maldito
y más oscuro que yo he visto,
donde ya no hay vírgenes
y todo se convierte en polvo blanco,
es el pueblo olvidado
de algún un cuento maquiavélico
donde los ancianos vagabundos
ya se fueron hace tiempo,
lo que queda, son sus almas tristes y perdidas
implorando seguir estando ausentes para siempre…

[/QUOTE]nos lleva presisamente a ese sitio de su inspiración,....conexión..saludos
 
Gracias, que bueno lograr llevarte a ese lugar.....con mis letras, aunque no es buen sitio....Un abrazo.
 

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