Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Heme ansí de feridos coraçones,
insepultos postemas en la arena,
de doler inpensado por cadena
arrastrando inmundicias e rrazones.
Es el laudo sofrir en las mansiones
a versares de amor la orrenda pena:
Rrecitado malaire que envelena
a las almas que purgan sus pasiones.
Derramar de mi flor el caro verso
a la luz de tu piel anacoreta,
más allá del fedor de lo inconverso;
del ardore infernal de la saeta
que clavara en mi sien jaram perverso,
por amaros muxer e ser poeta...
insepultos postemas en la arena,
de doler inpensado por cadena
arrastrando inmundicias e rrazones.
Es el laudo sofrir en las mansiones
a versares de amor la orrenda pena:
Rrecitado malaire que envelena
a las almas que purgan sus pasiones.
Derramar de mi flor el caro verso
a la luz de tu piel anacoreta,
más allá del fedor de lo inconverso;
del ardore infernal de la saeta
que clavara en mi sien jaram perverso,
por amaros muxer e ser poeta...
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