Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dulce melodía resuena.
Un Cupido se abre paso
y lanza la primera flecha.
-Por Dios... ¿Qué ha hecho?
Atinó a darle a su dulce corazón
que de envidia salta con tal emoción
que no para de gritarle a todos ¡que se enamoró!
Trastornó a los ángeles con tal revolución
que ahora no sabe como calmar la tensión.
Le ha pedido a un ángel que baje el telón
y que le permita darle un beso en su tierno corazón.
De testigo a puesto a la Señora Guitarra,
que dará una fiesta con todo y comparsa.
-¡Soy la única testigo! Comenta embelesada
creyéndose importante por estar embriagada.
Al final de la fiesta no aparecen ellos dos.
Dicen que los vieron cerca del balcón.
Nadie sabe que se hicieron.
¿Lo sabe alguien por favor?
De seguro están amándose en algún oscuro rincón.
El caso es que a Cupido lo sancionaron por traición.
Por enamorar a un ángel y a un obstinado bravucón.
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