Hoy ha colgado el viento su aleteo
y la lluvia viene de gracias
a cebar la piel
de las rocas.
La dulce savia del agua
contra la piel, de mí se sacia,
como una eternidad
donde la propia muerte descansa.
Un vestal de silencios
muestran a contraluz la brisa de tu voz
por este sepulcro de invierno
entre mi amor y tus labios.
y la lluvia viene de gracias
a cebar la piel
de las rocas.
La dulce savia del agua
contra la piel, de mí se sacia,
como una eternidad
donde la propia muerte descansa.
Un vestal de silencios
muestran a contraluz la brisa de tu voz
por este sepulcro de invierno
entre mi amor y tus labios.
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