Llueve en la ciudad y una madre llora
A su hijo menor
Que antes que ella partió, rompiendo su corazón.
Quién podrá consolar, el tormento interior
De esa madre que vio
Como su hijo murió, ese que nadie ayudó
La noche lo desangró.
Tanta pena no es buena, la condena es eterna
Pal que busca respuestas
Aunque no quiera saberlas, estas te secan las venas.
Este canto es el llanto
Por destino nefasto
Comienzo del desencanto
Es por las madres que canto.
Por Marco Antonio Ríos
Y por Sergio Aguayo.