JOSE MANUEL SAIZ
Poeta asiduo al portal
POR ENCIMA DE LAS COSAS
Recuerdo que de niño
tuvimos en casa un jilguero
al que nunca oímos cantar.
Sólo miraba. Y no hacía nada,
nada. Sólo miraba.
Pero era el centro de la casa;
y le amábamos,
aunque no hiciera nada.
De pequeño,
cuando yo no hacía nada
mi madre me regañaba
y me daba suave, con cariño,
en la mejilla.
Entonces yo me ponía a cantar.
Yo admiraba a ese pajarillo
menudo y solitario
que se hacía querer
sin hacer apenas nada.
A veces le pregunto a mi madre
por aquel jilguero que no cantaba:
.......No sé no recuerdo
.......¡Eras tan pequeño!
Pero sí recuerda con ternura
cómo me quería con locura
y por encima de todas las cosas.
De niño yo sabía cantar.
Pero no sabía que me amaban
por encima de las cosas;
aunque no hiciera nada.
Nada.
--oOo--
Recuerdo que de niño
tuvimos en casa un jilguero
al que nunca oímos cantar.
Sólo miraba. Y no hacía nada,
nada. Sólo miraba.
Pero era el centro de la casa;
y le amábamos,
aunque no hiciera nada.
De pequeño,
cuando yo no hacía nada
mi madre me regañaba
y me daba suave, con cariño,
en la mejilla.
Entonces yo me ponía a cantar.
Yo admiraba a ese pajarillo
menudo y solitario
que se hacía querer
sin hacer apenas nada.
A veces le pregunto a mi madre
por aquel jilguero que no cantaba:
.......No sé no recuerdo
.......¡Eras tan pequeño!
Pero sí recuerda con ternura
cómo me quería con locura
y por encima de todas las cosas.
De niño yo sabía cantar.
Pero no sabía que me amaban
por encima de las cosas;
aunque no hiciera nada.
Nada.
--oOo--
::. Un abrazo porteño.
::