POR ESCAPAR DE LAS CHINCHES
Y en el catre se esforzaba
por escapar de las chinches
para evitar los berrinches
que su mente pergeñaba.
Era malo y no intentaba
terminar con los infiernos
que con sus fuegos eternos
de su bondad se reían
al tiempo que maldecían
y le ponían los cuernos.
De cornamenta orgulloso
se convirtió en asesino,
y tras beber mucho vino
al amante dio reposo.
No es que estuviera celoso,
lo que estaba era borracho
y presumiendo de macho
le asestó una puñalada
de dibujo acanalada
que le llegó hasta el mostacho.
Con la sangre en la camisa,
y contento por la hazaña
en un bar pidió una caña
mientras lloraba de risa.
Pero una monja clarisa
fiel testigo del tomate,
aunque loca de remate
denuciaba al criminal,
y metido en un penal
purgando está el disparate.
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