Elisalle
Poetisa
No olvido sus manos lindas, guiando las mías en los primeros años, en las primeras letras y números. Tampoco su música fina que hoy es mía, inconscientemente. Hice las cosas parecidas a como usted las hubiese querido de mí: me cuidé los dientes y lustré los zapatos, pero sólo un tiempo. Después fue todo como me dio la gana. Irreverente, salté los cánones de su amada perfección. Vi en cada mirada de padre estricto, su mirada. A veces me alegré que no estuviera. Que se fuera joven y hermoso para recordarlo así. Para no extrañarlo y mire cómo son las cosas. Pasé sus años y terminé siendo igualita a usted, en todo sentido: totalmente imperfecta. Por eso lo amo. Por eso escribo...
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María Margarita
18/06/2016
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