Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fuiste lluvia entre mis manos
y brisa entre los recodos de mi corazón
refrescaste mi agonía como un salmo
y vestiste de amarillo mi ilusión.
Agua dulce fue tu risa sobre mis labios.
Agua mansa fue tu amor
Y yo me posé en ti, como mariposa con alas de blanco
y volé entre tus sueños con ardor
De chiquita, que era mi esperanza,
fue creciendo, hasta el punto que partió,
y hoy anidada en tu pelo, ella danza
Para orientarme a que te encuentre mi señor
Sólo vivo para amarte en la distancia.
Y la tortura de quererte y no ser de vos,
me lleva por el camino de la nostalgia,
con mis recuerdos, hasta las puertas del clamor
Pero es este amor que te profeso
-la raíz, que en mi, más se arraiga-
sin él...El mundo sería, de tragar, un trago muy espeso;
pero espero, que la esperanza que anida en tu pelo, me atraiga
y brisa entre los recodos de mi corazón
refrescaste mi agonía como un salmo
y vestiste de amarillo mi ilusión.
Agua dulce fue tu risa sobre mis labios.
Agua mansa fue tu amor
Y yo me posé en ti, como mariposa con alas de blanco
y volé entre tus sueños con ardor
De chiquita, que era mi esperanza,
fue creciendo, hasta el punto que partió,
y hoy anidada en tu pelo, ella danza
Para orientarme a que te encuentre mi señor
Sólo vivo para amarte en la distancia.
Y la tortura de quererte y no ser de vos,
me lleva por el camino de la nostalgia,
con mis recuerdos, hasta las puertas del clamor
Pero es este amor que te profeso
-la raíz, que en mi, más se arraiga-
sin él...El mundo sería, de tragar, un trago muy espeso;
pero espero, que la esperanza que anida en tu pelo, me atraiga
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