Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te ansiaba en cada mañana
y percibí tus pasos, muy callado,
cuando ya no habían esperanzas.
Eras tú que escuchando mis palabras
me mirabas y tú mirada quemaba
con el fuego de pasión que tanto me incitaba.
Me sujete a tu cuello besándote la cara.
Cada caricia era algo que esperaba.
Cada vez más dulce, cada vez más osadas.
Cuando me di cuenta, ya era tuya,
éramos los dos abrigando esperanzas
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