yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nada mas salir y el sol descarado
me hace guiños con una flor,
antes de abrir el diario
y enterarme de lo que ya es sabido,
la taza de café que espera a se rvaciada,
un disco de Vivaldi,
me desgrana primaveras desde el reproductor,
y mi perro somnoliento
inaugura con su cola el día por comenzar.
ya nada es lo que parece,
las angustias nocturnas se duermen con la luz,
vampiros tétricos acechando dentro de mi.
El tibio baño que me pone en mares inmediatos
y consigue que mis ojos pasen de media luz
a bombillas de escenario,
estiro un brazo, luego el otro,
es hora de estirar el corazón también,
para quitarle las arrugas
y entender de una vez por todas
que aunque no parezca posible
estoy vivo aun.
me hace guiños con una flor,
antes de abrir el diario
y enterarme de lo que ya es sabido,
la taza de café que espera a se rvaciada,
un disco de Vivaldi,
me desgrana primaveras desde el reproductor,
y mi perro somnoliento
inaugura con su cola el día por comenzar.
ya nada es lo que parece,
las angustias nocturnas se duermen con la luz,
vampiros tétricos acechando dentro de mi.
El tibio baño que me pone en mares inmediatos
y consigue que mis ojos pasen de media luz
a bombillas de escenario,
estiro un brazo, luego el otro,
es hora de estirar el corazón también,
para quitarle las arrugas
y entender de una vez por todas
que aunque no parezca posible
estoy vivo aun.
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