POR INSTINTO

Maniatado llegué al umbral de tu puerta,
amordazado, lamí la esquina de tu cama destendida,
vendado, olí el sudor de tus sueños recientes,
y aun sordo,
escuché la última nota de tus caricias.

Ya no estabas.

...aún tus huellas están frescas en el hollín de esta ciudad.
Maravilloso! qué buen escrito compañero Joel! ese sabor a pérdida y nostalgia en versos que cuentan mucho en un deleite. Saludos! un placer nuevamente pasar por tus trabajos, feliz tarde, y hasta el próximo verso.
 

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