Santiago Oreggia
Poeta fiel al portal
Por mail...
Te despedís de nuestro amor,
decís adiós,
a todos nuestros
momentos
de amor,
nuestros besos apasionados,
y nuestros cuerpos
entrelazados.,
en un infinito de goce
de verdadero y pleno
amor,
donde tus gemidos
de felicidad,
fundían los míos,
en un
orgasmo de la satisfacción
mutua de dos sentimientos
en un solo corazón y cuerpo,
dando rienda a todo el amor
que florecía
de nuestros cuerpos y corazones
Por mail...
Descubriste la forma
de expresar tu cobardía
tan tétrica,
tan infantil,
tan demente y deprimente,
sepultando a
a tus propios sentimientos,
tu propia discordia,
y tu incapacidad de amar primitiva,
de tu resolución de vida,
en cuanto a que,
el amor
es un comodit
de tu prefijo interior,
siempre elevado,
a tu propio yo
que impera en tu
actual vida.
Pero nunca
elevado
a un verbo
plural en el amor...
necesito amor real
y voy a dar el mío
hacia el,
en el bien de los dos.
Por mail...
envías una carta de despedida,
como si nuestro amor, fuera,
tu empresa
que con un solo
telegrama de despedida,
te desases de un empleado,
de la noche a la mañana,
con un simple plumazo,
agradeciéndole los servicios
prestados.
Por mail...
descubriste tu cobardía,
al no dar la cara,
frente a frente,
mirada a mirada,
piel a piel,
porque bien sabes,
que en el correo
de tu vida,
con solo verme,
se te hincharan los pezones,
te arderá tu interior,
y con el fulgor de mis
palabras envueltas en
caricias envolventes de
ardor caliente,
te sublimara tu cuerpo,
mientras
tu boca buscara la mía,
para que mis labios,
y mi lengua,
repasen tu intimidad,
besándote por espacios,
segundos, lamiendo
todo tu cuerpo,
calmando todas tus
ansiedades viciosas,
convirtiéndolas
en un...
mail del amor,
que nunca te dejara
y perdurara,
buscándome inconscientemente
en cada instante de tu vida.
Por mail...
bien sabes,
que tu carta de despedida,
se convirtió en tu propia
despedida del amor en la vida.
Reservados todos los derechos Santiago Oreggia©
Te despedís de nuestro amor,
decís adiós,
a todos nuestros
momentos
de amor,
nuestros besos apasionados,
y nuestros cuerpos
entrelazados.,
en un infinito de goce
de verdadero y pleno
amor,
donde tus gemidos
de felicidad,
fundían los míos,
en un
orgasmo de la satisfacción
mutua de dos sentimientos
en un solo corazón y cuerpo,
dando rienda a todo el amor
que florecía
de nuestros cuerpos y corazones
Por mail...
Descubriste la forma
de expresar tu cobardía
tan tétrica,
tan infantil,
tan demente y deprimente,
sepultando a
a tus propios sentimientos,
tu propia discordia,
y tu incapacidad de amar primitiva,
de tu resolución de vida,
en cuanto a que,
el amor
es un comodit
de tu prefijo interior,
siempre elevado,
a tu propio yo
que impera en tu
actual vida.
Pero nunca
elevado
a un verbo
plural en el amor...
necesito amor real
y voy a dar el mío
hacia el,
en el bien de los dos.
Por mail...
envías una carta de despedida,
como si nuestro amor, fuera,
tu empresa
que con un solo
telegrama de despedida,
te desases de un empleado,
de la noche a la mañana,
con un simple plumazo,
agradeciéndole los servicios
prestados.
Por mail...
descubriste tu cobardía,
al no dar la cara,
frente a frente,
mirada a mirada,
piel a piel,
porque bien sabes,
que en el correo
de tu vida,
con solo verme,
se te hincharan los pezones,
te arderá tu interior,
y con el fulgor de mis
palabras envueltas en
caricias envolventes de
ardor caliente,
te sublimara tu cuerpo,
mientras
tu boca buscara la mía,
para que mis labios,
y mi lengua,
repasen tu intimidad,
besándote por espacios,
segundos, lamiendo
todo tu cuerpo,
calmando todas tus
ansiedades viciosas,
convirtiéndolas
en un...
mail del amor,
que nunca te dejara
y perdurara,
buscándome inconscientemente
en cada instante de tu vida.
Por mail...
bien sabes,
que tu carta de despedida,
se convirtió en tu propia
despedida del amor en la vida.
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