Por mucho que tú me regales
amaneceres eternos,
por mucho que bien me señales,
las luces que curan mi invierno.
Por mucho que me sonrías
y pares el mundo y la vida,
por mucho que mucho me harías
prefiero ser tu despedida.
Por mucho que te desnudes
y seas imán de mis yemas,
mañana si nunca me acudes
serás pasado en mis poemas.
Por mucho que me vacunes
con besos y labios mortales,
después del domingo va el lunes,
volviendo a sus martes fatales.
Y así paso a paso en ocasos,
me olvido de tantos fracasos,
me olvido de seguir tus pasos,
bebiendo tu olvido en mis vasos.
Por mucho que nunca se apaguen
las mieles de tu ser cautivo,
ya sabes lo bien que me saben,
ya sabes que me hacen más vivo.
Por mucho que hagas los guisos
con la sal del amorío,
tan solo seré quien te quiso,
haciendo de lo tuyo mío.
Por mucha sed de chantaje
que tengas hacia mi persona,
de la foto eres mi paisaje,
mi sombra nunca te abandona.
R Anyolini
amaneceres eternos,
por mucho que bien me señales,
las luces que curan mi invierno.
Por mucho que me sonrías
y pares el mundo y la vida,
por mucho que mucho me harías
prefiero ser tu despedida.
Por mucho que te desnudes
y seas imán de mis yemas,
mañana si nunca me acudes
serás pasado en mis poemas.
Por mucho que me vacunes
con besos y labios mortales,
después del domingo va el lunes,
volviendo a sus martes fatales.
Y así paso a paso en ocasos,
me olvido de tantos fracasos,
me olvido de seguir tus pasos,
bebiendo tu olvido en mis vasos.
Por mucho que nunca se apaguen
las mieles de tu ser cautivo,
ya sabes lo bien que me saben,
ya sabes que me hacen más vivo.
Por mucho que hagas los guisos
con la sal del amorío,
tan solo seré quien te quiso,
haciendo de lo tuyo mío.
Por mucha sed de chantaje
que tengas hacia mi persona,
de la foto eres mi paisaje,
mi sombra nunca te abandona.
R Anyolini