Halloran
Poeta asiduo al portal
POR NO DEJAR DE SER UNO
Reposa sobre la hierba tras el cansancio,
bajo mi mirada,
entre mis brazos.
Respira fuerte: vive,
está viva,
con la vida nueva que ha hecho nacer en mí.
También respiro fuerte, también vivo.
Recuperamos los sentidos y el sentido
tras la locura del amor intenso.
La veo. Sonríe. Me mira.
Creo que también sonrío,
aunque quizá lo haga mi mirada.
Hemos sido uno en el espacio
y la eternidad en el tiempo,
fantástica construcción animada
de unión, de caricias, de besos.
Hemos sido uno y aún lo somos,
aunque esté entre mis brazos,
bajo mi mirada,
reposando tras el cansancio.
Seremos dos,
posiblemente,
más pronto que tarde.
Pero aún somos uno: todavía
no estamos totalmente separados.
Que me lo ha dicho
- "aún te noto" -
mitad confesión y reproche,
mitad orgullo y vergüenza.
"Y yo a ti", le he respondido,
sin faltar a la verdad.
Aún me parece estar
infinitamente hundido en ella,
siendo ese uno
que aún no hemos dejado de ser
aunque ya se anticipa su carencia.
Tiene mi amante la piel fina
por la que han transitado mis caricias
bañada por las mil perlas
del placer hecho sudor.
Cierro los ojos
y aún su visión
me acompaña.
Y su compañía
hace que me renazcan
las ganas de amarla.
Por no dejar de ser uno
quisiera diluirme en ella.
Reposa sobre la hierba tras el cansancio,
bajo mi mirada,
entre mis brazos.
Respira fuerte: vive,
está viva,
con la vida nueva que ha hecho nacer en mí.
También respiro fuerte, también vivo.
Recuperamos los sentidos y el sentido
tras la locura del amor intenso.
La veo. Sonríe. Me mira.
Creo que también sonrío,
aunque quizá lo haga mi mirada.
Hemos sido uno en el espacio
y la eternidad en el tiempo,
fantástica construcción animada
de unión, de caricias, de besos.
Hemos sido uno y aún lo somos,
aunque esté entre mis brazos,
bajo mi mirada,
reposando tras el cansancio.
Seremos dos,
posiblemente,
más pronto que tarde.
Pero aún somos uno: todavía
no estamos totalmente separados.
Que me lo ha dicho
- "aún te noto" -
mitad confesión y reproche,
mitad orgullo y vergüenza.
"Y yo a ti", le he respondido,
sin faltar a la verdad.
Aún me parece estar
infinitamente hundido en ella,
siendo ese uno
que aún no hemos dejado de ser
aunque ya se anticipa su carencia.
Tiene mi amante la piel fina
por la que han transitado mis caricias
bañada por las mil perlas
del placer hecho sudor.
Cierro los ojos
y aún su visión
me acompaña.
Y su compañía
hace que me renazcan
las ganas de amarla.
Por no dejar de ser uno
quisiera diluirme en ella.