En la búsqueda eterna de verdad
y siguiendo la luz del Nazareno
me sumerjo en los libros de profetas,
de cantores, de escribas, que perdieron
la cabeza y sentidos por oírle.
Comprendiendo que todo es terquedad,
que la paz es la cuesta del terreno...
se destrozan las capas y caretas
de farsantes y locos que no dieron
sus entrañas, su vida por seguirle.
Recibiendo su luz sin vanidad
y admirando su porte tan sereno,
sin jactarse de ser cual los ascetas
nos mostró las respuestas que siguieron
mejorando sus vidas al servirle.
y siguiendo la luz del Nazareno
me sumerjo en los libros de profetas,
de cantores, de escribas, que perdieron
la cabeza y sentidos por oírle.
Comprendiendo que todo es terquedad,
que la paz es la cuesta del terreno...
se destrozan las capas y caretas
de farsantes y locos que no dieron
sus entrañas, su vida por seguirle.
Recibiendo su luz sin vanidad
y admirando su porte tan sereno,
sin jactarse de ser cual los ascetas
nos mostró las respuestas que siguieron
mejorando sus vidas al servirle.
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