jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
temprano cago, pienso en el suicidio
no ser, no estar, no nada
me limpio y vuelvo a la cama
la luz del amanecer invade los rincones
mis ideas toman otro rumbo
¿por qué no hay una mujer ahora en mi cama?
soy un hombre en plena madurez sexual
me gustan las mujeres y coger con ellas
no soy muy exigente en cuanto a su físico
y sólo pido que no estén demasiado gordas
-aunque después de tomarme 2 cervezas
también su gordura me da igual-
cuando cojo no voy directo a clavar
sino que me tomo un tiempo en ponerlas a punto
les acaricio las piernas, las nalgas
les digo las cosas que cualquier mujer quiere oír
eres muy simpática, me gusta tu pelo
tu sonrisa es cautivadora, qué rico hueles
y se las voy metiendo por etapas
sin detrimento de volver a sacarla si es necesario
para darles más tiempo a que se mojen
trato de no correrme al minuto de estar adentro
aplicando la técnica zen del impulso postergado
que consiste en alejarme en espíritu del lugar donde me encuentro
imaginando una playa solitaria al atardecer
el suave rumor de las olas transportado por el viento
las gaviotas planeando alto en un cielo dorado
entretanto la meto y la saco con ritmo sostenido
puedo mantener mis erecciones una hora
en ese lapso hasta la más frígida tiene un orgasmo
-en promedio les basta con unos 35 minutos
y entonces ya les da igual si la tienes dura o blanda
o si te dio un infarto y estás agonizando junto a ellas-
después de coger las abrazo un buen rato
y las beso en la nuca y les digo te quiero
para que no sientan que sólo me desahogué en su cuerpo
y se autoflagelen mentalmente llamándose putas
pequeña zorra caliente o cualquiera de esos calificativos
que ellas asocian comunmente a la práctica del sexo
-condicionadas por estúpidos determinismos culturales
de los que ni siquiera son concientes-
en resumen, las trato de puta madre
si quieren echar otro palo no tengo problema
si quieren irse a dar una vuelta les presto mi bicicleta
si quieren tomarse unos tragos abro una botella
y me emborracho con ellas y las oigo cuando se ponen
a decir las pendejadas que dicen cada vez que toman
a pesar de todo lo anterior y ser tan buen tipo
todas las mañanas me despierto solo
la última mujer que tuve no duro conmigo ni siquiera dos meses
cuando se largó me dijo que soy un cabrón
que sólo la quería conmigo por disponer de un buen culo
que no soportaba sentirse tratada como un simple objeto
y había conocido a un tipo maravilloso
-un puto vejestorio de 55, según supe más tarde-
que la valoraba no sólo por sus atributos físicos
sino por su condición de ser humano bla bla bla
un caballero que entendía que las mujeres
necesitan algo más en la vida que un buen pito
por ejemplo un carro, un apartamento
dinero para ropa, zapatos, perfumes, bolsas
y yo lo único que le daba era mi jodido amor
una cogida diaria y 50 putos pesos de gasto
"consíguete a una pendeja que se contente con vivir
a base de sopa de fideos y tu verga calibre 22";
total que desde hace 6 meses vivo solo
de vez en cuando algún amigo viene a verme
tomamos cerveza y hablamos de mujeres
cómo al final nunca encuentra uno la que se resigne
a vivir contenta, callada y encerrada
a dieta, desnuda y apartada en un rincón de la casa
pendiente sólo del momento en que uno la requiera
para meterse en la cama y echar un revolcón
-no existe la mujer perfecta, villa, eso está claro
-tiene que haber una, compadre; tiene que haber una...