Santiago_del_Alba
Poeta recién llegado
La mañana se vuelve fría,
más fría con tu ausencia.
Se siente la casa vacía,
y siempre me ahonda ésta pena.
Las estrellas lejos nos brillan,
como palpitantes latidos al ocaso.
Lento pasa la arenilla por el hoyo,
tan lento como que ya no respiran.
El mar sólo danza a través del tiempo,
más, ¡Ahi, Dios mío! ¿Por qué éste tormento?
Solamente asi, como la lentitud del consumir,
vagamente me siento partir.
¡Pues Padre! ¿Por qué tengo que sufrir por ella?
Nada le he hecho, y Tú bien lo sabes;
sobre todo Tú, Padre.
No te digo que la odio,
pero ¿Por qué ella?
Si era antes su mirada fugaz,
y su sonrisa inquieta,
inspiraba mis pasiones
mermaba mis penas;
Yo no entiendo Padre,
si la culpa es mía.
Pues me resignare a que sea de otro,
uno que quizás no la ame,
no tendra mi corazón amorfo,
entre espinas de este dolor que arde.
más fría con tu ausencia.
Se siente la casa vacía,
y siempre me ahonda ésta pena.
Las estrellas lejos nos brillan,
como palpitantes latidos al ocaso.
Lento pasa la arenilla por el hoyo,
tan lento como que ya no respiran.
El mar sólo danza a través del tiempo,
más, ¡Ahi, Dios mío! ¿Por qué éste tormento?
Solamente asi, como la lentitud del consumir,
vagamente me siento partir.
¡Pues Padre! ¿Por qué tengo que sufrir por ella?
Nada le he hecho, y Tú bien lo sabes;
sobre todo Tú, Padre.
No te digo que la odio,
pero ¿Por qué ella?
Si era antes su mirada fugaz,
y su sonrisa inquieta,
inspiraba mis pasiones
mermaba mis penas;
Yo no entiendo Padre,
si la culpa es mía.
Pues me resignare a que sea de otro,
uno que quizás no la ame,
no tendra mi corazón amorfo,
entre espinas de este dolor que arde.
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