jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
llegas a la conclusión de que escribir poesía
no sirve de nada, no tiene maldito caso;
vayamos a los datos en frío:
has escrito alrededor de 500 poemas este último año,
poemas en los que hablas de tu atroz sufrimiento,
de tu corazón roto, tu alma sangrante, tus ojos tristes que
nunca más contemplarán el brillo sublime de los ojos
de tu amada que, oh, se ha marchado para siempre...
pero todo ese puto montón de palabras, a fin de cuentas
no ha impedido que la muy puta saliera embarazada de otro cabrón,
un tipejo medio analfabeto que en su puta vida ha abierto un libro
y que probablemente piensa -quizá con justa razón-
que ser poeta es sinónimo de ser puto;
sigamos con los datos en frío:
has escrito como un perro enloquecido los 500 jodidos poemas
y en el correr de las oscuras y sangrantes noches en que tu pluma
surcaba rauda y veloz las páginas de tu libreta
no tuviste más remedio que echar mano del alcohol para subvencionar
los enormes gastos energéticos que dicho despliegue emocional
demandaba de tus reservas psíquicas y fisiológicas;
resultado: acabó reafirmándose tu otrora esporádico alcoholismo
y ahora te has vuelto un reverendo y consumado borracho;
por otra parte, ya concluida la mencionada etapa de desahogo y catarsis
encuentras sin embargo que te sigue doliendo el corazón,
que tu alma no ha dejado de sangrar, que la materia de tus noches
resulta tan espeluznante como el fondo de
un abismo de locura y perdición, y que encima, para acabarla de joder
-digamos que coyunturalmente-
al haberte decantado por escribir tus cosas en burdeles y
casas de mala nota
te has hecho con un buen número de deleznables amistades, sobre todo
putitas borrachas que, si bien te consienten con largueza el
usufructo de sus genitales y orificios varios, a cambio exigen
una casi ininterumpida provisión de alcohol, cosa que
te ha puesto en el brete de tener que vender tu carro a
un precio de risa y -lo impensable- verte aun obligado
a la abyecta y proletaria tarea de buscar trabajo dado que
-como si el destino urdiera maquiavelicamente nuevas formas
de joderte la vida que sumar a tu propios denodados esfuerzos por arruinártela-
tu madre al parecer ha vuelto a encontrar a los 85
un nuevo amor y encauza ahora la suma total de su cheque de jubilación
a comprarse falditas pijas y productos l´oreal porque ella lo vale
para verse más sexy y juvenil y ha osado
en consonancia con su radical metamorfosis
suspenderte la asignación mensual que te pasa desde hace ya 3 años
cuando te echaron del último trabajo que tuviste -ella
te ha dejado entrever incluso que podría pedirte
que abandonaras el cuarto que ocupas en su casa considerando
que "solo se trataba de alojarte temporalmente mientras lograbas
salir del bache, pero tienes 55 años mi vida ¿no crees que ya es hora
de que te independices y vivas por tu propia cuenta y
me dejes vivir mi propia vida en paz, puto huevón mantenido?"- pero,
te preguntas entonces, cómo puede un hombre sensible, un poeta,
cómo puede serle exigido a un artista que sacrifique las pocas horas
que la resaca, la depresión, la desenfrenada lascivia de
sus amigas le dejan libres -tan escasas las horas oh!-
para intentar escribir poesía, esos poemas de los que tristemente por
lo demás no cabe esperar la menor redención, una mínima dosis
de alivio al sufrimiento emocional del susodicho artista;
ultimo dato en frío (para acabar esta cosa que ya se me fue de las manos):
mañana a las 8 a.m. te han citado
para dar comienzo a tu nuevo empleo rellenando estantes
en la sección de enlatados de walmart con un sueldo de
25 pesos la hora y derecho a bonos de alimentos, incluyendo
una semana de vacaciones no pagadas donde se te hinchen los huevos,
y seguro médico siempre que sólo te enfermes de gripe;
ahora bien, no es que tengas
nada que objetar a la idea de convertirte en un puto empleaducho cualquiera,
-ni siquiera te enfada saber que no dispondrás ya de tiempo para
poder dedicarlo a escribir tus mierdas-
pero lo que verdaderamente te pone mal es el hecho
de tener que colgarte esa puta corbatita amarilla que va con el uniforme...
¿no hay una ley que imponga un límite al ridículo que esos hijos de puta
pueden hacer pasar a un hombre a cambio de un salario de mierda?
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