Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces, las relaciones que en un principio fueron, bellas, intensas amorosas; por alguna razón que no es fácilmente visible, se vuelven tormentosas, y a veces huye primero el amor, después uno de los dos "enamorados", al sentirse lastimado, asfixiado y hasta amenazado en muchos sentidos... no siempre es fácil poner punto final, y darle un final digno y misericordioso a un amor que se ha degenerado... a veces simplemente se tiene que huir...
No me queda más que alejarme
al conocerte a fondo y en realidad,
no pensaba que pudieras lastimarme,
huyo de ti al conocer tu oculta identidad,
me voy porque me aterra tu personalidad.
Así es como yo huyo de ti:
como el venado huye del fuego,
me alejaré definitivamente así,
tal como se alejaría un adicto del juego,
de golpe y sin el más mínimo sosiego,
lejos de ti, quizá encontraré consuelo.
Huyo de ti también como única alternativa,
nunca pensé que me maltrataras así,
me voy , pues ya eres un peligro para mi vida
y sinceramente por ti ya no quiero morir.
Huyo de ti arrancando mis propias anclas,
porque se extinguió lo que un día nos unía,
me alejaré de ti porque lastimas mi alma,
me voy pues ya duele demasiado esta herida
no me detendrán ni el amor ni la lástima,
no quiero morir de sed en tu pradera árida.
al conocerte a fondo y en realidad,
no pensaba que pudieras lastimarme,
huyo de ti al conocer tu oculta identidad,
me voy porque me aterra tu personalidad.
Así es como yo huyo de ti:
como el venado huye del fuego,
me alejaré definitivamente así,
tal como se alejaría un adicto del juego,
de golpe y sin el más mínimo sosiego,
lejos de ti, quizá encontraré consuelo.
Huyo de ti también como única alternativa,
nunca pensé que me maltrataras así,
me voy , pues ya eres un peligro para mi vida
y sinceramente por ti ya no quiero morir.
Huyo de ti arrancando mis propias anclas,
porque se extinguió lo que un día nos unía,
me alejaré de ti porque lastimas mi alma,
me voy pues ya duele demasiado esta herida
no me detendrán ni el amor ni la lástima,
no quiero morir de sed en tu pradera árida.
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